Parafraseando al filósofo William Leibniz, nuestro Universo fue uno de entre una cantidad infinita de posibles universos, y en el mismo un mínimo de leyes ha llevado a una máxima diversidad de resultados. Leibniz ayudó a promover los dos movimientos excepcionales de la era computacional en la cual vivimos: su máquina de calcular, que inauguró la mecanización de la aritmética, y su cálculo lógico o calculus ratiocinator, que “aritmeticó” la lógica conduciendo al simbolismo universal donde las verdades racionales se reducirían a un tipo de cálculo.



Hace más de un millón de años nuestros antepasados descubrieron el fuego. Se cree que luego de uno de esos incendios forestales que incluso hoy en día se producen de manera natural, tras la caída de un rayo, ocurrió el milagro. El hombre primitivo, hostigado por el frío del norte de Europa, dedujo que el calor que emanaba de aquel incendio podía calentarlo en las noches inhóspitas de su caverna, o a cielo raso. Y tomó una ramita ardiendo a manera de antorcha, seguramente. El resto es historia.
El fin del mundo a lo maya podría no ser más que un episodio de Matrix, junto a eventos aparentemente tan desconectados entre sí como la masacre de Adam Lanza en Newtown, el cáncer serial de Hugo Chávez o la carrera de Justin Bieber. Así, según el sitio web TechEye.net, investigadores de la Universidad de Washington preparan un test para averiguarlo.
La dicotomía observador/observado alude, en mi criterio intuitivo, al proceso esencial del sueño: uno sueña y al mismo tiempo es un narrador narrándose a sí mismo; incluso, uno sueña con uno mismo sabiendo que está soñando. Esto, simplemente, es un desdoblamiento.
La pregunta de si la sociedad prehistórica matriarcal, la era de las diosas, constituyó una estructuración humana ausente de violencia, aparece en un libro que leo por estos días con particular interés. “Al lado de las famosas figurinas femeninas se han hallado extensas muestras de canibalismo y de posibles rituales de sacrificios humanos (se refiere al período neolítico); asimismo, en muchas de las mitologías sobre las diosas madres, se rememora una etapa donde era común el sacrificio de animales y de humanos”, apunta el historiador y ensayista Juan F. Benemelis.
Como en Prometheus, la película de Ridley Scott, el colombiano Raúl Cuero puede tener el secreto de la vida en sus manos, y poblar otros planetas. El científico ha creado una proteína que bloquea los rayos ultravioleta y podría dar origen a especies vivas en Marte.
El trabajo en equipo fue lo que permitió al humano evolucionar hasta convertirse en lo que es hoy, según un estudio británico recientemente publicado. Ahora se comprende mejor por qué los latinoamericanos, los latinos en general, permanecemos en el subdesarrollo. Porque por lo general somos incapaces de trabajar en equipo.
Naciones como Cuba y Corea del Norte habrían resuelto sin mayores sobresaltos sus cíclicas hambrunas si el Yutyrannus huali, un dinosaurio emplumado de unos 9 metros de largo y más de 1.300 kg de peso, hubiera llegado hasta nuestros días, consideraron este lunes científicos y analistas.
Ahora sabemos con certeza que los mamuts lanudos eran pelirrojos. O por lo menos aquellos que poblaban hace unos 10,000 años la zona de Siberia cercana al Mar Ártico donde ha sido hallado Yuka, como lo han bautizado los paleontólogos.
El antepasado más distante de los humanos, y de la vida animal en general, es una esponja surgida hace más de 700 millones de años, según los fósiles encontrados en el parque nacional de Etosha (norte), en Namibia, publicó esta semana la South African Journal of Science.
Una investigación de la Universidad Monash, de Melbourne, Australia, encontró que las especies animales que pierden tamaño lo hacen diez veces más rápido que aquellas que ganan talla, pudo saberse este lunes.
La Tierra no es un planeta ideal. Su biosfera puede mantenerse otros 450 millones de años, un tiempo astronómico extremadamente corto, lo que entraña que la pista evolutiva de la Tierra ya está recorrida en su 90%. Limitarnos a nuestro planeta significará entonces reducirnos a una fracción ínfima de nuestras ingentes potencialidades; implicará el permanecer en nuestra bestialidad inteligente; impedir la realización de nuestro destino cósmico.
El Homo Neandertal se desarrolló fundamentalmente en Europa Occidental en el último período interglaciar y el último glacial, desenvolviendo una cultura paleolítica, si bien amplia aún muy rudimentaria. Este fornido y hábil cazador mostró una diversidad cultural y biológica y un potencial de adaptación asombrosos, superiores a los del humano moderno, que le permitieron vivaquear en el templado Mediterráneo o en las crudas comarcas glaciales norteñas.
Existen dos modelos para explicar el origen de los humanos: el modelo multi-regional y el modelo del origen único. El modelo del origen único postula un lugar geográfico concreto para el origen de la humanidad actual. El modelo propuesto sobre todo por Milford Wolpoff y Alan Thorne considera que las distintas poblaciones geográficas evolucionaron de forma conjunta, a través de una serie de estadios humanos intermedios, con flujos genéticos suficientemente importantes para que las poblaciones desembocaran inevitablemente en el Homo sapiens, aunque manteniendo las diferencias en cada región.
La teoría de la información es producto de la era electrónica necesitada de codificar lenguajes, sonidos e imágenes. Las ideas, los memes, programados, comprimidos y transferidos a las inteligencias artificiales del futuro, se propagarán de forma casuística en la mente tecno-mecánica con la misma facilidad que hoy lo hacen en la mente orgánica.
Eran tiempos duros y era duro hasta aparearse. Sobre todo entre neandertales y humanos. Tan es así que un nuevo estudio de la Universidad de Ginebra y la Universidad de Berna, en Suiza, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, demuestra que los casos de cópula verificada ocurrieron en un rango inferior al 2%.
Vida eterna: Elixir de juventud. Todas las esperanzas están puestas en la Rapamicina, que esta semana ha vuelto a ser noticia tras la publicación, por científicos de Harvard, de un estudio en la Revista Science Translational Medicine. En él se trata el uso del compuesto en enfermedades degenerativas de envejecimiento prematuro, como el síndrome de Hutchinson-Gilford.
En los miles de millones de años de futuro que le esperan a la especie humana, se producirá algo más que una simple adaptación evolutiva a nuevos nichos: ocurrirá la alteración radical de su biotipo genético, en correspondencia a cómo la humanidad irá enfrentando su destino.
Desde sus estudios neurocientíficos, Francisco Varela ha elaborado un texto que por su contemporaneidad es imprescindible citar aquí. En El fenómeno de la vida, libro esencial de este eminente biólogo, se percibe un nivel superior de conocimiento al de la fenomenología husserliana, la cual ha sido la base del estructuralismo, de los métodos históricos de la económica social, las mentalidades, la microhistoria y de lo que hoy suele llamarse el pos-racionalismo o el postmodernismo.
¿Quién eres tú para que te arrogues el derecho de ofender a la naturaleza? La ultrajes, saquees y humilles. Para que mancilles la vida de todas las especies. Para decidir sobre las que viven o las que mueren. ¿Quién te dio ese poder? ¿Acaso eres alguna divinidad o dios que aún no conocemos? ¿Por qué el resto de las especies tienen que aprender tu idioma, ajustarse a tus leyes, contratos y tribunales, leer tus avisos?
A los amantes de los desarrollos tecnológicos nos es indispensable seguir los pasos de Ray Kurzweil. Cuando era niño intentó concebir una máquina para hacer tareas, no quería perder tiempo con ellas. Ese niño inquieto no ha cambiado, este futurista incansable no acepta que la vida termine con la muerte. Tampoco yo.