El régimen de Cuba anunció este martes que a partir del próximo 4 de junio ampliará el servicio de salas estatales con acceso a internet, en un esfuerzo considerado por los especialistas “cosmético”, pues el acceso privado y sin censura a la Red sigue brillando por su ausencia.
La ampliación lleva aparejado un elevado costo en pesos convertibles para el cubano de a pie, pues la navegación online y sus servicios adjuntos tendrán una tarifa inicial de 4.50 pesos convertibles (CUC) la hora, cerca de la mitad del salario mensual promedio en Cuba.



El líder opositor venezolano Henrique Capriles ha superado ya el número de 3,3 millones de seguidores en Twitter, adelantando a todos los líderes y presidentes de la región, incluido el propio mandatario Nicolás Maduro.
Twitter avanza sobre Facebook en las preferencias de los más jóvenes, según un estudio dado a conocer esta semana por la firma privada Piper Jaffray, con sede en Estados Unidos. Instagram, Google+, Tumblr y Pinterest siguen de cerca esta carrera de obstáculos por la corona de las redes sociales.
La palabra desaparición encaja que ni pintada para definir el estado de Hugo Chávez, expresidente de Venezuela (expiró su anterior mandato y no ha juramentado el correspondiente a este año). Como no se sabe si está muerto, agonizante o escondido, el término “desaparecido” lo resuelve todo. Recomiendo su utilización. Sirve lo mismo para los escépticos que para los convencidos de que el exinquilino de Miraflores (nunca mejor dicho) “estiró la pata”, y a los titulares le va muy bien.
El misterio en torno a la supuesta muerte de Hugo Chávez, expresidente de Venezuela, en La Habana –no ha podido juramentar para un nuevo período--, enciende las redes sociales, alimentado por el secretismo de un ejecutivo chavista a quien numerosos observadores juzgan dependiente de las orientaciones del régimen de Cuba.
“Tenía que pasar, con Lady Gaga o sin Lady Gaga”, asegura Peter Haumann, un informático californiano habitualmente defensor de Wikileaks. “El globo de Assange en algún momento iba a explotar. Es lo que de alguna manera ya está pasando, y el colectivo Anonymous lo ha leído muy bien”.
De premonitoria puede calificarse la actuación de la campaña del opositor Henrique Capriles en Internet. Según cifras dadas a conocer este sábado por el diario venezolano El Nacional, más de ocho millones de mensajes relacionados con las dos principales candidaturas reflejaron “cómo los activistas alrededor de @hcapriles marcaron la pauta en Twitter”.
Tenía que acabarse. Desde hacía tiempo Hotmail era ineficiente y había perdido la aureola de modernidad que caracteriza a los ganadores en Internet. Por cierto, tal vez le pase algo similar a Yahoo, que parece ir por el mismo camino.
Yahoo! recurrió esta semana a Google, en la persona de Marissa Mayer, tras reportar que sus ingresos se mantuvieron planos en el segundo trimestre del año, en momentos en que la compañía vive un retroceso de su prestigio en el mercado virtual.
Los problemas de Yahoo! se han vuelto crónicos. Desde hace tiempo correos de sus clientes son robados y utilizados para hacer publicidad en línea, y de la peor. De manera que su confirmación del robo de 400.000 nombres y contraseñas de un antiguo archivo de la red Contributor, no toma por sorpresa a nadie.
El apagón de Twitter este jueves ha sumido a la comunidad cibernética en el asombro y la incredulidad, cuando no en la rabia y hasta la histeria. Millones de usuarios en todo el mundo compulsivamente habituados a volar con el pájaro azul han debido permanecer en su nido, mientras los rumores sobre un ataque hacker cobran cada vez más fuerza.
El último cambio de diseño en Facebook ha desalentado a muchos de sus fieles. Esto, unido a su desafortunada aventura en bolsa, ha disparado las especulaciones sobre el fin de la red social, que cada vez más aburre a propios y extraños. Por ejemplo, el hombre de la Fundación Ironfire Capital, Eric Jackson, no cree que la compañía sobreviva más allá de 2020.
1. No publiques con suficiente frecuencia. No se puede construir un tráfico sólido sin posts frecuentes. Hay una correlación directa entre la frecuencia y el tráfico.
Según Larry Page, uno de los fundadores de Google, Facebook mantiene a sus “usuarios como rehenes”. En declaraciones al programa estadounidense The Charlie Rose Show, Page fue directo al grano: “Es lamentable que Facebook sea tan cerrado con su información”.
Con Twitter, Facebook y Youtube censurados, los internautas chinos disponen de márgenes de maniobra relativamente reducidos para movilizarse a través de las redes sociales y hacer valer el poder de Internet.
Este 12 de marzo es el Día Mundial Contra la Censura en Internet y la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) ha hecho público un listado de los principales enemigos de la Red de Redes en el mundo. Llama la atención que entre los doce países escogidos por RSF el único latinoamericano u occidental es Cuba.
Si la Atlántida desapareció en el fondo del mar, como tantos y tantos aseguran, no habrá sido la única vez. Ahora vuelve a huir del avistamiento ansioso de sus valedores, sepultada por Google Earth.
La guerra ya empezó. Primero fue una guerra fría, basada en golpes aislados y amenazas no tan veladas. Pero ahora ya es otra cosa. Tiembla Internet y tiembla la industria de contenidos, y los que venden y los que compran y los que escuchan y los que leen.
Todo listo para la primera gran protesta, de alcance mundial, en Internet. Este miércoles el servicio en inglés de Wikipedia encabezará el parón online, que podría ser secundado a última hora por colosos como Amazon, Facebook, Yahoo, eBay o Linkedin.
En el siglo XIX, se tuvo la siguiente idea de lo que era un autor: "Hombre joven en una buhardilla, que escribe furiosamente, arruga papeles y los tira al suelo. Sin noción del tiempo, hace caso omiso de la opinión pública, obsesionado con su propia imaginación. Es distante, evasivo. Se le conoce sólo por su prosa y las fotos en las carátulas".
Probablemente, los dos sucesos que marcaron con su impronta el noticiero de 2011 fueron las revoluciones asociadas a la llamada Primavera Árabe y el tsunami de Japón, que en marzo abrió el año a un sinnúmero de notas y especulaciones relacionadas con “el fin del mundo”.