En 2009 el ingeniero aeronáutico Bernie Bamford navegaba por Google Maps cuando “descubrió” lo que luego llamaría una “ciudad submarina” entre las Islas Canarias y la Dorsal Mesoatlántica, a cinco kilómetros de profundidad y con unos 161 kilómetros de ancho. Se trataba de una especie de cuadrícula similar a un entramado de calles (pulse en la imagen a la derecha de esta nota).
Inmediatamente las especulaciones se dispararon, relacionando el sitio con la desaparecida Atlántida.
Lo que en realidad sucedió es que cuando Google Ocean utiliza varios de datos en conjunción, ocasionalmente se superponen, creando patrones reticulares que tienden a confundir, han explicado desarrolladores de la compañía.
“Nuestra más reciente actualización del lecho marino ha sido mejorada y la Atlántida ha vuelto a desaparecer en la leyenda”, zanjó Jamie Adams, de Google.
Google ha actualizado ahora la aplicación con datos del fondo marino brindados por la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego (UCSD) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), entre otras. El sueño de los teóricos de la ciudad sumergida vuelve a desaparecer ante sus ojos.
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