El reporte, a su vez, es obra de Xin-Xin Zheng y sus colegas de Peking Union Medical College, en Beijing. El equipo chino publicó un estudio en American Journal of Clinical Nutrition que recomienda alentar a la población norteamericana a beber dicho té, lo cual tendría efectos muy beneficiosos en su salud.
Y no, no se trata de un simple ardid comercial. El efecto reductor del colesterol se debería “a sustancias químicas llamadas catequinas, que limitan la absorción del colesterol en los intestinos”, presentes en el té verde.
Claro que todo consumo excesivo es perjudicial. No hagamos con el té como con el café, que muchos bebemos a toda hora y en toda circunstancia. Si de beber compulsivamente se trata, el agua cristalina continúa siendo lo más recomendable.
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