Con 330 kilos, esta última parece dispuesta a todo con tal de acaparar los focos: ha declarado que no parará hasta alcanzar las 1,600 libras, esto es, los 730 kilogramos.
Hay que decir que una diferencia fundamental separa a ambas mujeres. Smith, de la que hace meses no se sabe nada y que en diciembre pasado ni siquiera podía sostenerse en pie, pretende adelgazar. Eman, que cada vez adquiere más relieve, quiere aumentar de peso a como dé lugar. “Mientras más grande me pongo mejor me siento”, dice. “Gano confianza y me siento más sexy”.
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