Muy buen texto, como siempre. Pero debo apuntar que no todos los cubanos “sentimos esa ligadura”, o “deseamos a cada paso todo lo que constituye la isla entera: su tierra, su mar, sus montañas, sus ciudades…”. Yo soy cubano y no siento esa ligadura, y lo digo con absoluta sinceridad. ¿Por qué? No sé, solo sé que estoy en minoría, o lo sospecho, pero el caso es que no la siento.

¿Eso es bueno acaso? ¿Cómo se logra?