Dentro de la vieja tradición periodística, el hecho noticioso se basa en la relación sujeto periodístico/objeto noticioso. El arte del periodismo tradicional depende de cómo hacer (construir) la noticia. El peso de la construcción tendrá casi siempre un trasfondo político e ideológico. Dependerá del empuje del poder institucional sobre la base en que está constituido el sujeto periodístico. La “construcción” de la noticia llevara en sí misma una aportación positivista del hecho noticioso. Cada noticia dependerá por igual, en mayor medida, de que se cumpla una objetividad dada al rango del poder que la sustenta. Este hecho es el que ha estado posibilitando lo que Añel llama acertadamente la “noticia ya muerta”. El concepto noticioso en este sentido obligará a repetirse robóticamente, como si la construcción noticiosa no tuviera conciencia de sí. En este caso todo depende del carácter oficial que tome la noticia.
Con Internet viene a darse, a surgir, una nueva alternativa periodística, mediante la cual el objeto noticioso se democratiza. Aparece con él un sujeto que se desmarcará espontáneamente, sin intereses afines --a no ser preservar su individualidad--, de la tradición metafísica del periodismo colectivista. Con el nuevo periodista en marcha, actor y ejecutor ahora, se pierde el carácter oficialista de la noticia. Aparece un nuevo concepto, la desconstrucción, a partir de la aparición del denominado “periodismo ciudadano” o del acto noticioso en las redes sociales.
¿En qué consiste la “desconstrucción” noticiosa? En el poder que alcanza la individualidad humana a través de las redes sociales, en ejecutar acciones por medio del nuevo lenguaje que es Internet, el cual permite profundizar en la desmitificación del carácter positivista de la noticia oficial. El acceso del individuo a las redes sociales posibilita desconstruir, sofocar cualquier noticia aparente para llegar al lado oculto de su origen. La desconstrucción parte de un hecho sentencioso: se da por sentada la noticia por medio del sujeto periodístico para realizar la investigación noticiosa; la noticia no está dada hasta que el sujeto periodístico la descomponga en sí misma en todas sus partes posibles y alcance la estructura real, la no oficial del fenómeno que es la noticia positivista.
Para un ejecutor periodístico de las redes sociales, la vitalidad de la noticia implica un despliegue ejecutorio de la subjetividad que la inicia, a sabiendas que deberá indagar sobre ella para encontrar la verdad. Se trata de un periodismo inmediato, atemporal, que se reconstruye (desconstruye/construye) y acomoda a través de las redes sociales. Subjetividades ordenadas en un espacio libre sobre un principio estrictamente individual.
El impacto ha sido ya perentorio. Ha causado un quiebre de las políticas periodísticas oficiales a nivel mundial.
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