Eran una bocanada de aire fresco. Ritmos irresistibles y el célebre falsetto de Barry Gibb. También Donna Summer, fallecida la semana pasada, sonaba duro por aquellos días, y el grupo Abba. Pero recuerdo particularmente a los Bee Gees por el episodio del dibujo y la maestra, y porque constituían el plato fuerte en las fiestas y corros juveniles de la época. “Tragedy”, “Jive Talkin”, “Stayin' Alive”, “How Deep Is Your Love”, “Night Fever”, “More Than A Woman”. La apoteosis de una música que, en Cuba, a muchos abrió una primera ventana hacia la libertad.
Acaba de anunciarse la muerte de Robin, tal vez el más carismático de los hermanos. Tenía 62 años y sufría cáncer de colon y de hígado. La banda había cesado su actividad en 2003 –aunque la retomaron después-- con la muerte de Maurice, mellizo del ahora fallecido. Los sobrevive el mayor de todos, el hombre del falsetto, Barry Gibb. El único que queda. El menor, Andy, murió en 1988.
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