Ocurrió en los juegos Wilhelm Unger, tradicionalmente dedicados a las jóvenes promesas del deporte alemán. La jabalina, de 700 gramos de peso y lanzada por un joven de apenas 17 años de edad, cortó la yugular del árbitro.
La jabalina se clavó en su arteria carótida, y aunque un médico de urgencia le prestó los primeros auxilios antes de ser transportado al hospital, todo fue inútil. “Sufrió heridas en la cabeza, en la mejilla y en la yugular”, reveló a The Local Michael Sandforth, portavoz del departamento de bomberos de Dusseldorf.
Un accidente similar tuvo lugar en la Golden Gala de 2007, celebrada en el Estadio Olímpico de Roma, cuando el saltador francés Salim Sdiri fue alcanzado en la espalda por una jabalina lanzada por el finlandés Tero Pitkamaki. En aquella ocasión, Sdiri preservó su vida.
Tras el evento, Sdiri pidió que la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) fijara reglas para evitar este tipo de accidentes. “¿A qué esperan (...), a que haya un muerto?”, se preguntó el saltador de longitud.
El muerto ha sido un juez alemán.
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