Algo cambió esta noche en el Camp Nou. El orden de cosas que hasta ahora mantenía al Real Madrid por debajo del Barcelona en los clásicos de los últimos tres años –la final de la Copa del Rey del pasado año fue una excepción— puede haber comenzado a equilibrarse a favor de los blancos. El 2-2 del partido no refleja lo que pasó en la capital catalana.
Más que nada se trata de una sensación, de un rebote anímico. En su propio estadio, con más de 90,000 aficionados abroncando a los madrileños, los culés no fueron capaces de dominar el campo como ya es habitual. Incluso a ratos, sobre todo al final de la segunda mitad, pero también en la primera parte, lucieron rácanos, pequeños. El Madrid los metió contra su portería, Higuaín se perdió dos goles claros y el árbitro no pitó un par de penaltis a favor de los visitantes, por manos azulgranas.Cristiano Ronaldo por fin se hizo justicia y marcó un gol de casta en Barcelona, con Pinto regado por los suelos. Benzema se adornó con sombrero incluido nada menos que a Puyol. Ozil anduvo creativo y preciso, y Kaká participó. De manera que los cinco puntos de ventaja del Madrid en Liga valen ahora más que nunca. Ya es posible conservar la distancia en el Camp Nou. Ya es posible sostener el pulso del que ha sido considerado por muchos el mejor Barca de la historia. O al menos eso insinúa el rebote anímico de los blancos.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|



