Finalmente, ha quedado resuelto el gran misterio del mutis del coma-andante. Resultaba difícil entender cómo el estandarte por antonomasia de la verborrea había conseguido convertir sus kilométricos discursos en reflexiones periodísticas, y éstas en notas (algunos las han llamado tweets) de apenas una oración corta, y éstas a su vez en el más absoluto silencio, pero ya se entiende. Fidel Castro ha ido de más a menos, que es como decir a más: ha accedido al Nirvana.
El coma-andante es ahora mismo una epopeya del silencio, el padre de todos los mutismos.Yoga + Universo = Nirvana. O no exactamente, pero por ahí van los tiros. El muertovivo nos había dado una pista cuando dedicó una de sus últimas reflexiones al yoga. En ella afirmaba que los Yogas hacen cosas “que escapan a nuestra imaginación” (mantenerse callado siempre escapó a la imaginación del coma-andante). También dedicó una reflexión al Universo: “La ciencia busca constantemente explicaciones de las leyes que rigen el universo”, escribió el 19 de junio pasado. Dicha reflexión fue la última de sus reflexiones. ¡Qué casualidad!
El proceso fue largo y tortuoso, pero ha tenido lugar efectivamente. El otrora incontinente ha alcanzado por fin el éxtasis de la mudez y el autocontrol. Ya lo decía Atendimiento Mutuo, y al final lo ha entendido el muertovivo: “En boca cerrada entran conocimientos”. Nirvana. Meditación última. Ingreso al gran mutismo de la fusión con el universo lacónico. Crónica de una muerte tuiteada. Moringa + Piñón de Leche = Silencio.
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