Ahora le tocó a los avestruces. Aunque esta “actividad ganadera” sólo se espera alcance “el pleno desarrollo en Cuba a partir de 2018”. Los avestruces generan casi tanta carne como las vacas, y de mejor calidad, pues se trata de carne avícola, carne blanca (eso de que es roja no me lo creo), casi pollo compañero, prácticamente pavo de Acción de Gracias (gracias por la carne, por el fuego, por la electricidad venezolana y, en fin, por la acción petroasistencial).
Recuérdese que la carne roja (la de avestruz, insistimos, es blanca, sólo que con pespuntes rojos) es dañina para la salud. Si hasta la Universidad de Harvard ha dicho que incrementa el riesgo de mortalidad en un 13%. Y si como estableciera el muertovivo “la ciencia busca constantemente explicaciones de las leyes que rigen el universo”, también la “revolución” busca constantemente explicaciones de las leyes que rigen la calidad de vida de los cubanos.Por otra parte, si cruzamos un suculento filete de avestruz con una buena ensalada de moringa, con un muslito de cuy a la entrada y una espina de claria a la salida, a manera de estilete (¿las clarias tienen espinas?), no hay duda que ensartamos un banquete para la historia del sibaritismo.
Pero además, si la moringa no es “fuente inagotable de carne, huevos y leche”, como asegurara el coma-andante en una de sus reflexiones (cualquiera tiene un mal día, máxime si no cuenta con un editor suficientemente atento), el avestruz sí que sí. Fuente inagotable de carne y de huevos (23 huevos de gallina = un huevo de avestruz), que no exactamente de leche, es cierto, ¿pero no es Cuba una isla llena de chivas? Y cosa más sublime que la leche de chiva dudo mucho que se pueda beber en ese país, tal vez incluso en el mundo.
En cualquier caso, lo importante es la disciplina. Una buena dieta y rigor a la hora de ir al baño, esto es, un plan de acción convenientemente estructurado en función de distribuir adecuadamente las necesidades fisiológicas nacionales. Como escribe el compañero José A. Buergo Rodríguez en Rebelión, “la condición más importante entre muchas para lograr alcanzar nuestro desarrollo y sostenibilidad económica alimentaria en las condiciones actuales de nuestro país (se refiere a la isla de las chivas, por supuesto) y el escenario internacional, diría que es la disciplina”. ¡La disciplina! Y enseguida se pregunta: “¿Somos los cubanos disciplinados en materia agropecuaria?”.
¿Los avestruces lo son?
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