Pero ninguno de nosotros, o muy pocos, tenemos una concepción intelectual que sea original.
Habiendo cultivado el así llamado intelecto, toda otra capacidad, todo otro sentimiento, se han perdido. Entonces tenemos el problema de cómo originar un equilibrio en nuestras vidas a fin de tener no sólo la más alta capacidad intelectual y ser capaces de razonar objetivamente, de ver las cosas exactamente como son, de no estar ofreciendo interminablemente opiniones acerca de teorías y códigos, sino de pensar por nosotros mismos. De ver muy fielmente, por nosotros mismos, lo falso y lo verdadero.
Esta es, en mi opinión, una de nuestras dificultades: la incapacidad de ver no sólo las cosas externas, sino también nuestro interior, la clase de vida interna que uno tiene, si es que tiene alguna.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|



