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La práctica sofista en el discurso de Rafael Rojas

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El 18 de septiembre pasado, en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami, durante la celebración del coloquio “El asesinato de la reputación en Cuba”, el historiador y ensayista Rafael Rojas sorprendió a la comunidad exiliada cubana con una de sus más alambicadas exégesis. Leyó la conferencia “Breve historia de la infamia en Cuba”, que para mí en el fondo busca perpetuar, por encima de lo que llama “descuido” sobre las teorías, el academicismo intelectual.

Por eso Rojas es un académico del concepto y las estructuras discursivas. Un filósofo que hace del pasado, del metarrelato histórico, su fuente empírica, “hegeliana” dialéctica en que los opuestos –democracia vs antidemocracia-- se mueven sin ninguna motivación consciente. Una justificación más de que el intelectual no es siervo de la política,  sino su maestro ilustre. De ahí que en toda la obra de este historiador el “concepto”, “la idea”,  el subjetivismo de la razón del que parte su egocéntrica noción de la “democrática esfera pública” esté predeterminando obsesivamente la conclusión apriorística del destino nacional, en el que la sociedad determina la acción del individuo.

En consecuencia, los ensayos históricos de Rojas están desprovistos de la veracidad del individuo (la libertad), apoyados conceptualmente en la veracidad de un “sujeto” (su proyección) enmarañado entre la comunicación social y la dinámica de los pergaminos de la historia. Desde luego, éste ha sido un “deje” del academicismo ortodoxo, del viejo maniqueísmo finisecular sobre la “empiricidad” de la teoría social  que muy bien criticó el sociólogo alemán Wilhelm Dilthey en La estructuración del mundo histórico y que ha pasado inadvertida para teóricos como Rafael Rojas. No es la razón doctrinaria, decía Dilthey, la que determina el conocimiento de una realidad, sino la razón vital, el acto poético que se desprende de esa razón histórica. Es más o menos como decía Gurdjieff a su nieto Belcebú, en su crítica a la novísima escuela literaria de entonces, sobre la decadencia de los valores: que Kafka no era un emperador literario, un soberano desde la colina, un testigo, sino un cautivo más, una muestra empírica de esos valores en decadencia.

En otro orden, eso le pasa también a Rafael Rojas. Cuando entra a percibir que la “decadencia” valorativa de las democracias latinoamericanas es conceptual, entra a regir la gran duda para sedimentar las naciones republicanas, y su existencia de historiador y filósofo (intelectual) comienza a desmarcarse hacia el uso de viejos conceptos y teorías para justificar lo que, en el fondo, no puede entender realmente como prioridad comunicativa si no está ceñido a una teoría o creencia. Ni de un lado ni del otro. Entonces comienza la mediación intelectual. Esa es la esencia y el mensaje de la conferencia dictada por Rafael Rojas. Al pensamiento teórico no le queda otra salida que la mediación. Se vuelve retórico tratando de mostrar una imparcialidad. No toma partido pero lo toma a su modo.

La infamia cubre, desde la opinión de Rojas, un proceder ante el desdoblamiento imparcial de lo que constituye la cultura cubana. Pero esa es solo una razón histórica, no una razón vital. Rojas ha extrapolado a su manera un concepto de la filosofía racional, del subjetivismo hegeliano, a una razón vital que no es así en esencia. La infamia no es un devenir de la razón, sino de la inconsciencia.

Comentarios (4)
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Comentario:
  • VERGUENZA
    Sabemos consistentemente que esa “casa” es un nido de víboras pero aun asi queremos dejar patente nuestro grado de confianza en estas propuestas de Rojas, la razón historica predomina y predominara, me preocupa el tufo perverso que emana de esta manipulacion del autor evidentemente dirigida a responder con fechorías a la digna posición de un proceso que como el cubano ha sembrado de gloriosas semillas el porvenir. Mucho de chantaje hay en todo este montaje infame dde la “razón vital”, con el fin de incorporar en una comp**adora única los testimonios que paulatinamente nos brindan los represaliados o descendientes de represaliados, los objetivos son numerosos entre ellos, conservar los testimonios para su edición en una página web y otras formas de difusión que surjan en el futuro dirigidas a fomentar y fortalecer a los largo de nuestra America el consumismo y las frivolidad mas chapucera. Pero se cojeran el c**o con la puerta
  • Roberto Fernandez-Rizo  - la razón viva y la razón histórica
    la razón viva y la razón histórica...
    dos conceptos imbricados, como mismo están imbricados el día y la noche. Sin uno no hay otro. La "meta", ya sea física o de cualquier índole, solo existe en los "laboratorios" de las mentes humanas.
    No hay hecho diario -"vivo"- que no esté su causa en el pasado.
    No conozco los hechos que narra el comentarista anterior. Son vivencias de una parte muy pequeña de la comunidad cubana. Pero sí conozco la obra de Rafael Rojas. Ya de hecho entre lo más relevante del Ensayo cubano de todos los tiempos.
    La casa Bacardí es un nido de vívoras? Me acabo de enterar. Me considero una persona informada de la realidad intelectual cubana de ambas orillas, aunque no de personajes siniestros, como los que el comentarista quiere decir pero no enumera con nombres y apellidos... entonces se queda en eso. Un "nido" que no genera vida.
    Recalco!!! que la honestidad intelectual de Rafael Rojas es un hecho vivo... e histórico. Faltan por probarlo, tanto Angel Velázquez Callejas como muchos intelectuales que intentan demeritar la obra del Rafa.
  • Callejas
    Nadie quiere demeritar la obra de “Rafa”. Solo ponerla en su justo lugar. He leído todos sus libros, desde ese “frankfurtneano” extremo de “Isla sin Fin” hasta la lógica de cómo se desenvuelve “La Republica del aire”. Pues en todos sus libros yace un objeto de estudio: el sujeto intelectual. La historia del sujeto intelectual. ¿Cree usted que la totalidad de la historia, del pasado, puede ser captada únicamente desde la historia de ese sujeto intelectual? ¿Dónde quedan, pues, los demás sujetos históricos que interactúan también con fuerza dentro de esa sociedad atomizada por el poder? ¿Dónde están las gentes sin historia? ¿Son excluidos? ¿Por qué? Es muy fácil leer varios libros de intelectuales y construir a partir de ellos un discurso totalizador de la historia. Por cierto esta fue también una tendencia que Foucault desarrolló en los 70, con amplio éxito dentro de las academias y universidades francesas, y que “Rafa” tomo muy en consideración como estrategia investigativa, pero que ya no tiene el mismo impacto antes porque ha quedado hoy como una simple retorica del saber, como un simple discurso más. Por ejemplo en “Motivos de Anteo”, qué determinante tiene para la historia de Cuba el discurso economicista de Ramiro Guerra. El colonato, la pequeña propiedad, la anti geofagia latifundista que defendía Guerra no tenía una perspectiva democrática, sino de clase y de poder. Si para “Rafa” esto lo entiende como un acto democrático, de que el colonato es una propuesta democrática, inevitablemente está tomando como autoridad al populismo como base. El concepto de patria en Guerra estaba ligado al poder y las clases de los propietarios rurales, a un minoritario grupo de agentes históricos, no de un amplio sector de la sociedad. No existía esta “medida de emergencia social” como una mentalidad colectiva. Por eso incurre deliberadamente en dar toda creencia al discurso del nacionalismo cubano como si fuera una fuerza por la cual se desarrollase la “nueva democracia” en Cuba. No, el “nacionalismo” creará nuevamente al populismo disfrazado de democracia. Y esto es, en esencia, lo que se le critica al pensamiento de nuestro ensayista e historiador. No se da cuenta que sus investigaciones sobre el nacionalismo es una constante búsqueda por afianzar ese populismo que atraviesa la historia de Cuba de principio a fin.
  • claro que...
    uno de los graves problemas de la nacionalidad cubana es precisamente la falta de capacidad para asimilar la critica con naturalidad. Por eso estamos como estamos
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