Domingo 19 de Mayo

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Guasabito Miranda y el caso de los cinco espías

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cinco espiasGuasabito Miranda siempre ha sido mi ecobio, en Cuba criábamos palomas y gallinas para surtir a todos los santeros del barrio. Nunca me dio la mala en los negocios y en el momento que decidí pirarme me llevó en su almendrón hasta el Mariel, le estoy agradecido por eso y por otras cuestiones que harían largo este cuento.

El problema es que ahora Guasabito Miranda, cincuentón y aburrido, se ha empatado con Cliteria Fresnillo, intelectual de izquierdas, ferviente radio escucha del programa de Edmundo García. A Guasabito nunca le había interesado la política y yo me temo que tan rápido cambio se debe a la profesora Fresnillo, su nueva compañera.

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Mirando el crucero

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El 5 de enero llegó al puerto decrucero La Habana un crucero. Los cruceros son atractivos barcos cuya finalidad consiste en ofrecer viajes que tienen la mágica virtud de infundir en sus pasajeros sensaciones paradisíacas.

El primer viaje crucero se anunció en 1835 con una trayectoria que abarcaba Escocia, Islandia y las Islas Foroe. Dos años después se creó la primera compañía con el nombre de Peninsular Steam Navigation Company.

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Un cuento macho

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palmas rusasDice que es demasiado maricona para leer poesía, y que 30 años casada con un ruso, poeta imitador de Pushkin, la han incapacitado. “Hace un tiempo quise revelarme y leerle algo diferente; tomé Tres tristes tigres, pero su lenguaje me recordó cuando este hijo de la gran soviet --lo dice mirando, sin expresar amor, al viejo sentado sobre la silla de ruedas--, este machito de lengua inmetible, su pendejera debajo del brazo y su aliento a Vodka, llegó por Bayamo. Yo era entonces una adolescente que me preparaba para vivir en cualquier otro mundo, y este rubio de barba picada debió parecerme un rebelde que en vez de la Sierra Maestra venía de alguna galaxia

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La Casa del Sol Naciente

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sol nacienteNo bien el ruido del teléfono me despertó, lo primero que me vino a la mente fue una soga capaz de soportar todo el peso de mi cuerpo. Vi la hora, serían pasadas las cinco, pero no entendí, así de pronto, el tiempo.

Esperé con el auricular pegado a la oreja, escuchando un vacío. Ya iba a cortar la comunicación, cuando sentí la voz de mi madre distorsionada por el llanto.

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Nunca existió, pero existió

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nunca existioDe este hombre no se sabe mucho pero te puedo decir la verdad sobre él. Era transparente como un hueco. Y todo lo que vaciaras sobre él ya no estaba. No estaba para contar nada. Eso me dijo Menelao, un viejo residente del pueblo que había escuchado de sus andanzas por allí.

Siempre todo el año, durante todas las estaciones, pero específicamente en la primavera, alguien se presentaba en "La Jutia", el gran pueblo del ingenio que formaba parte de la gran finca de papá, heredada de mi abuelo, para preguntar por un tal Juan de los Santos.

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Orgía en La Habana, o el amor burlado

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orgia en la habanaÉrase que los amantes fogosos, en pos de placer de hijares y escapes de humores en continente, con luz de luna y andar rumboso encaminabanse a la casa de desfogue amoroso de la comarca, famosa por sus esforzados lechos, aguas fluyentes y  magro candil. Molidos de tanto mal transporte público, faena compulsada a voluntariedades y poco numerario y condumio, ilusionaban de pasar las nocturnales aunque fuere un poco mejor, dando mucha linga y roce a sus partes pudendas.

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La metamorfosis

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trolobertoCuando Mauricio Samsa despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso escritor publicado. Estaba tumbado sobre su espalda sudada, extrañamente pegajosa y, al levantar un poco la quijada, descubrió una incipiente barba en forma de arco, cuyo perfil le recordaba indefectiblemente la de aquel poeta petulante, insoportablemente creído, que en el pasado le hiciera la vida un yogurt. Sí, era aquel tipo, Troloberto el Indignante, ridículamente de vuelta en medio de la noche como una aparición imposible, desdoblándose en él, volviéndose –horriblemente, implacablemente— él.

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Güevos en Cuba

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huevos en cuba—¿Estarías dispuesto a que te cortaran los güevos por nuestro comandante?

—No, en Cuba sobran los castrados.

—Pero tienes que reconocer que nuestro comandante es el que más güevos tiene.

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El perrito callejero

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chihuahuaMuy bonito y gracioso. Era un perrito chihuahua que había extraviado su casa. Llevaba más de un año de vagabundo, con aspecto desacostumbrado, pero se le veía contento, alegre. Tan dichoso que su cara reflejaba la evidencia de que se había olvidado de sus dueños. Siquiera los recordaba por los exóticos baños y peinados que una vez recibiera.

 Andaba callejeando y comía cualquier cosa que se tropezaba en el trayecto.

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El escritor

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computerMe levanto temprano. Son las cinco de la mañana. Voy al baño. En la demora, mi mujer entra al cuarto de estudio y me sirve una taza de café. Me siento frente al escritorio y tomo sus manos. Le beso la frente. Le miro a los ojos. ¡Lágrimas! No entiendo nada. Pincho el “Start” de la computadora. A mi lado, un voluminoso libro que ayer finalicé de leer. Lo aparto. Estiro la mano y agarro otro en el librero. Lo abro al medio y en la página 253 leo: “El hombre y sus relatos”.  

Me gusta el título del capítulo. Inspira a escribir un cuento. La computadora exige el “Password”.

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Dudas revolucionarias

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0_canciller_roberticoEn los predios del departamento ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Carlos Aldana, en su condición de jefe menor, había convocado a todos los miembros a una reunión de parte del Gran Jefe. Robertico Robaina, el canciller interino, que había regresado hacía un par de días de un viaje a Naciones Unidas, fue preguntado.

--¿Viste –se acercó el Gran Jefe— a alguien interesado en nuestro  carnet del partido?

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El delicioso sueño de Osmiel de Alboreada y Arismendi

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0_certamenLa miel corría entre sus dedos: la mirada inquietante y avispada, con el brillo fulgurando llamas de oro. ¿Cuánto tiempo esperar? A Osmiel de Alboreada y Arismendi le pasaba lo que tanto había anhelado, el lujo del renacimiento una vez más inyectando sus venas, a la vista un colorido paisaje humano, delicias enfrentándolo al delirio de la posesión. Hacía casi una década que no se veía a Osmiel tan resplandeciente, tan lleno de vida. Largo tiempo llevaba escamoteando su vida, fingiendo ser uno de esos relojes raros que absurdamente se complacen en mover sus manecillas en sentido contrario:

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Carta Blanca Pinilla

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0_pinilla¡Excelente! ¡Genial! ¡Fantástico! ¡Exquisito!... exclamaron todos, casi al mismo tiempo, frente al sabroso trago de Pinilla, en medio de un quórum donde la corte hacía reverencia a su majestad. Alguien tocaba una guitarra y ponía cantos, otros escuchaban en silencio y su majestad deleitaba a todos con su verbo. La corte bajo el humo del encantamiento, pero el pinilleo, la sabrosura del alcohol, los envolvía a todos. De no mediar el pinilleo, la corte y su majestad no serían corte ni majestad. Era una atmósfera alucinante, encubridora. Y esos momentos, esos espacios de arrebato, eran para nunca olvidarse. Insuflaban vida.

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Déjà vu

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1-0_aaa_ereaderMis colegas arqueólogos y yo estamos perplejos ante las últimas pesquisas realizadas  en el estrato que corresponde a la época más enigmática de la historia de la humanidad, el llamado siglo XXI. Los objetos que pertenecen a una época siempre han servido para describir el modo de vida de los moradores de una región en un momento dado. Se sabe hoy en día que la humanidad atravesó periodos muy variados en los cuales tiempos de oscurantismo y de poca creatividad fueron seguidos por otros más fecundos en todos los ámbitos del arte y de las ciencias.

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Año del fin del mundo

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1-0_aaa_2012_Fin_Del_MundoRecuerdo perfectamente aquel año en que los canales de televisión, los brujos, los gurús  del new age y los periódicos vaticinaban el fin del mundo. De repente, el tiempo pareció más fugaz y cada ser humano se preocupó por hacer lo que siempre había querido antes de precipitarse hacia la meta ineluctable. Algunos prefirieron la muerte a la angustia. Otros se volcaron a la contemplación y la autoinspección. Otros se dedicaron a vivir, a gozar o a consumir alcohol y drogas. Pero nadie sabía cómo sería el fin del mundo.

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Rien ne va plus!

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1-0_Cajeroautomatico78Como decía a menudo mi padre, "el que juega por necesidad pierde por obligación". Hace mucho tiempo que hubiéramos debido darnos  cuenta de que nuestra sociedad estaba infiltrada por el vicio del juego a pesar de que ya no existían los establecimientos  especializados que en alguna época remota se llamaban casinos y a los cuales la gente acudía alucinada por el espejismo del dinero fácil, ni tampoco la fatídica lotería. El juego sin embargo estaba de nuevo presente en todas las facetas de la vida cotidiana, llegando a nosotros por caminos insospechados.

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El martes de Sísifo

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1-0_aSisifoComo todo habitante de la gran ciudad tengo que adaptar mi empleo del tiempo  a los caprichos de la administración pública y también de las empresas de servicios públicos. No he podido escapar a ninguno y he terminado por comprender por qué mis compatriotas lo dejan todo para el último momento. No es nada agradable ir a sacar la cédula de identidad, la licencia de manejar o pagar los impuestos. Todos estos trámites que en otros países más desarrollados están optimizados para reducir la pérdida de tiempo y el consecuente gasto para la nación en horas de trabajo perdidas, en nuestro país pareciera que adrede se han diseñado para ser complicados y tortuosos.

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Chávez ya no gobierna en Venezuela

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1-0_raul-castro-ramiro-valdesHugo Chávez suplicó con lágrimas en los ojos, en 2002, que lo enviaran a Cuba. En su interior, donde no se puede ver, no es tan macho como parece en la televisión. Ahora, con la parca tocándole al oído una flauta andina, suplica con lágrimas en los ojos a Dios que no se lo lleve, pero no pide en la iglesia o privadamente, como hacen los cristianos, sino en la tribuna.

“Estoy dispuesto a cualquier cruz, a cualquier sacrificio, incluso a dejar el poder a cambio de un poco de vida”, anticipa antes de la locución a una oreja íntima que rápidamente muta en trompeta.

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Torofijo (epílogo del Plan A)

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1-0_torofijoTras el fracaso del Plan A, enfocado en la fundación de la primera sucursal de la Unión de Escritores de Cuba en el exilio, el Agente Torofijo había caído en desgracia. No sólo era ya motivo de burla en los conciliábulos de los más recalcitrantes y verticales narradores de Cumberland, sino incluso entre los bardos indecisos, cuya dependencia provincial y/o pasado puntoCON facilitara sus intrigas. Hasta el poetante de la flecha de oro, vergüenza mayúscula, se daba el lujo de dedicarle poemetas, como si no bastara el rechazo general con que su presencia era recibida en los salones de Playa Hedónica.

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El restaurador

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1-1_ingeniero_cubano_2Aún le quedaban residuos de aquel talento juvenil. Encorvado y decrépito a sus 39 años, se le había ocurrido la idea sentado en la acera de la calle Tejadillo, en una de sus “atseis”, que era como llamaba a los cortos períodos de tiempo en que despertaba del letargo obligado por la ley: "El que no come, huelga".

Siempre que pasaba frente a algunos paladares, "Au charbon", "Tropicale L´Ambroisie",  “Il Tortoni di L'Avana”..., encontraba palillos de dientes en el suelo. Pero no sucedía frente a otros paladares.

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Futuros recuerdos

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1-1_anarcoEl diario acontecer de la República de Venecia me hace rememorar futuros recuerdos; tal vez sea otra manifestación de los misterios que encierra la mecánica cuántica, que discretamente teje nuestra realidad y hace que el camino de regreso parezca más corto que el de ida, que algunas veces tengamos la impresión de ya haber vivido el momento presente o de ya haber visto algún lugar nuevo para nosotros. En el caso de Venecia, tal vez sea la repetición de los hechos y situaciones lo que haga fácil esta conexión cuántica.

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