Aquí ya no se trata de “política”, como acostumbran a justificar los indolentes. Se trata del bolsillo, los estómagos y el presente (ni siquiera el futuro) de cerca de 13 millones de cubanos. Una vez más la oligarquía castrista pretende hacer caja a costa del pueblo. ¿Una vez más la vamos a dejar?
Un editorial del sitio Solución Cuba lo deja bien claro, así que me limitaré a citar esta vez:
“La nueva Ley de Aduanas eleva abusivamente los impuestos que se deben pagar por ingresar mercancías al país y limita su cantidad, lo cual constituye un mazazo sobre las cabezas de la mayoría de los cubanos, haciéndole la vida más difícil y cara a una población ya de por sí agobiada por la miseria (…) Por eso se ha desarrollado en Cuba el mercado paralelo que ahora el gobierno quiere liquidar, porque al no existir competencia abierta, al imperar el monopolio estatal, ese mismo gobierno explotaba y pretende seguir explotando a los cubanos (gravando desproporcionadamente los precios en las tiendas en divisas, agrego yo). El mercado paralelo es una respuesta espontánea de la sociedad al abuso del régimen monopólico de los Castro, que nuevamente recurre a una ley mordaza para reprimir a la sociedad civil, pero esta vez en el terreno económico”.
Agrega el editorial que la nueva ley dejará sin ingresos a decenas de miles de familias cubanas, estancará todavía más el desenvolvimiento de los pequeños negocios privados y aumentará la pobreza en Cuba. “Frente a esto, la población de la Isla tiene una única solución: organizarse y comenzar a reclamar sus derechos. Ya sea agrupándose en cooperativas o en sindicatos independientes, los cubanos tienen una sola salida: enfrentar unidos, en el ejercicio de sus legítimas reivindicaciones, a un régimen que insiste en explotarnos como si fuéramos esclavos del siglo XIX, o tontos del siglo XXI”.
Arriba las “mulas” del mundo, de pie los cuentapropistas, los niños, los hombres, las mujeres y los ancianos, las amas y amos de casa. A hacerse respetar, carajo.
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