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Por qué mataron a Oswaldo Payá

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Frente a quienes señalan que el régimen cubano no tenía por qué matar al opositor Oswaldo Payá ahora mismo, cuando ya han pasado los días de gloria del Proyecto Varela, se alzan las voces de aquellos para los que, efectivamente, los Castro sí tenían objeciones inmediatas contra el líder del Movimiento Cristiano Liberación.

Este segundo grupo maneja dos teorías fundamentales para explicar el supuesto asesinato:  

• Payá habría cruzado una línea roja “al desafiar las relaciones del régimen con la Iglesia, que se habían convertido en pilar de la estrategia de supervivencia del gobierno”.

• La visita con dos extranjeros a Bayamo, centro de un brote de cólera, amenaza económica y política que el régimen pretende minimizar, era también una forma de cruzar la raya. El castrismo no podía permitirse más filtración de información contrastada sobre la enfermedad.

Quiero agregar una tercera variable causal, a mezclar o no con las anteriores, que justificaría el ataque y/o persecución sobre el carro en el que viajaba Payá. Está relaciona con la sicología revanchista y hormonal del castrismo y, consecuentemente, de sus órganos de seguridad.  Y es que la policía política habría montado en cólera (nunca mejor dicho) cuando descubrió, o le informaron, que Jens Aron Modig y Ángel Carromero habían burlado los controles gubernamentales ingresando a la Isla como turistas (en realidad no son otra cosa), y sentía que debía castigar severamente la osadía de los dos europeos y del propio Payá, quienes para colmo se atrevían a meterse en la boca del lobo, esto es, en la región donde el cólera hace de las suyas.

Era como un desafío para la testosterona siempre exultante de los “camisas pardas” del régimen. ¿Les habían perdido el respeto? ¿Los tomaban por tontos? Había que darles una lección a los insolentes, amoratarlos un poco, que se orinaran en los pantalones. Debían regresar a Europa con el mensaje de que con la cadena se juega, pero no con el mono. De esta manera, la posible persecución sobre el auto chocado respondería a una operación de amilanamiento y revancha, una suerte de ajuste de cuentas al filo del abismo, entre la vida y la muerte. En semejantes circunstancias, bajo acoso y sobre una carretera tan irregular, sembrada de baches y protuberancias,  no hay que tener una imaginación muy frondosa para intuir un desenlace fatal.

Una cuarta variable, apéndice de la tercera, sería que Payá y Harold Cepero no murieron con el impacto, sino que fueron ultimados durante el traslado al hospital. Dado que se había llegado ya tan lejos, mejor desprenderse de una vez de la “escoria contrarrevolucionaria”. Lo que no acaban de entender muchas personas civilizadas, que nunca han desafiado directamente al fascismo institucionalizado, es que para los represores el ciudadano, el ser humano en su individualidad, constituye sólo una cifra, un grano de arena evanescente en medio del desierto colectivo, mueble perdido en una oficina perdida de la gran ciudad luminosa que avanza hacia el futuro. Y si el grano piensa con cabeza propia, se convierte en poco menos que un mueble roto.

Comentarios (4)
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Comentario:
  • Jorge Salcedo
    Añel, no hay que descartar nada. Conocer el testimonio de los sobrevivientes es lo esencial ahora. Con lo poco que sabemos y puestos a especular, yo coincido con tu hipótesis. Dudo que hayan intentado asesinar a Payá deliberadamente dejando a dos testigos vivos, extranjeros para colmo. Si tal fuera la intención, los hubieran matado a todos. Dudo igualmente que Payá y Cepero hayan llegado hasta Granma con dos políticos extranjeros, en un carro de turismo de una agencia gubernamental, sin ser notados por la Seguridad. Entrar sin ser detectados, es posible; contactar a Payá y viajar con él de un extremo a otro de Cuba sin que se entere el aparato, muy difícil. Es muy probable que la Seguridad estuviera allí, probablemente hostigándolos —ése carro embistiéndolos varias veces, que ha mencionado la familia de Payá—, y que se les fuera la mano, causando el accidente fatal. La psicología de esta gente es lo que tú describes y lo que ilustran de maravillas lo hermanos Pérez Pérez en su persecución y asesinato de los pilotos de Hermanos al Rescate.
  • Armando Añel
    Efectivamente Jorge, lo de los Pérez Pérez, tan hormonal y siniestro, es muy ilustrativo. Siempre me sorprende descubrir como hay gente que aplica la lógica civilizada con estos tipos. Se les sobreestima mucho. Todo el régimen y su aparato son un calco de la sicología de los Castro, cuatreros de origen y pandilleros de toda la vida.
    Gracias por participar!
  • callejas
    Me gustaría adicionar otra variable que no resta importancia y credibilidad a las mencionadas por mi amigo Añel. Partiría de una objetividad intrínseca al régimen que escuché de Darsi Ferrer al referirse en un análisis sistémico del mismo: el desmoronamiento y descontrol interno del régimen provoca que sus tomas de decisiones sufran resquebrajamientos y cambios a la hora de al aplicarse a lo largo de la isla. La distorsión en las medidas a seguir que aplica La Habana se hace más turbia en la medida que viajan la distancia. Este es un problema mal de fondo que interactúa en la vida política del régimen. No pueden tener control sobre ellos mismo. Por ende, no es desacertado colegir también que el régimen no estuviera interesado en dar muerte al líder religioso Oswaldo Payá, pero si aplicar una estricta vigilancia sobre el auto donde viajaba el activista que terminó provocando el accidente fatal. Debido a ese descontrol en la manera en que se ejecutan las acciones de su política una vez pasada la ciudad de La Habana, el régimen pudiera estar dando síntomas fehacientes de su ineficacia y entreverse (por qué no) que en Bayamo todo se le fue de las manos. El asesinato de paya pudiera estar dado por esta ineficacia intrínseca del régimen.
  • Armando Añel
    Gracias amigo, también puede ser como dices, sin duda.
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