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¿Qué sucedió con Oswaldo Payá Sardiñas?

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En estos días me he sentido conmocionado por la muerte de Oswaldo Payá. Lo confieso de corazón: me he sentido muy triste, aun cuando no lo conocí personalmente. He querido esperar para no dejarme llevar por el apasionamiento y lo escrito no se contamine de subjetivismo. Pero ya a tantos días de su muerte y tras ver que hay tantos hechos oscuros, con dos extranjeros retenidos por la Seguridad del Estado sin poder hacer declaraciones públicas; después de haber visto el auto chocado en que iban Payá, Harold Cepero (quien también murió), el sueco Aron Modig y el español Ángel Carromero, he podido darme cuenta de que la primera impresión que tuve el mismo domingo 22 de julio, cuando me enteré de su supuesto “accidente”, era correcta.

Mi corazón no me engañó, pero antes de destacar esa impresión prefiero hacer algunas conjeturas.

Lo primero es que el gobierno de los Castro nunca ha sido transparente, siempre ha demostrado todo lo contrario. Cualquier suceso, por banal que parezca, en el mundo exterior es algo de esta vida, algo que la gente tiene que saber, algo que se hace público de una manera normal. En la Isla no: cualquier hecho, entre los que destacan los accidentes de algunas personalidades (recuerdo la desaparición de Camilo, que quedó en el misterio y la duda para la opinión pública internacional; recuerdo el accidente de Piñeiro, Barba Roja, un hombre que sabía demasiado y que murió al timón de su auto sin que se supiera qué fue lo que falló; recuerdo el infarto en la cárcel del que fue, durante muchos años, el jefe de las escoltas del Comandante y después ministro del Interior, José Abrahantes), entre muchos otros casos de muertes extrañas, se oculta o se empequeñece.

Este secretismo (todo en Cuba puede ser secreto de Estado), este ocultismo de la más mínima bobería, o también el hermetismo que rodea a hechos y situaciones de gran importancia para el conocimiento de los pueblos sobre sus gobernantes (recordemos la enfermedad de Fidel Castro, que hasta pudo ser decretada Top Secret; y ahora la supuesta enfermedad de Hugo Chávez), da pie, con toda razón, a que haya que imaginar, especular, deducir las cosas incluso a veces a través de silogismos.

Por estas razones, en relación con la muerte de Payá no se hace difícil deducir intuitivamente algunas cuestiones extrañas que, al sumarse o enlazarse unas con otras, evidencian no ya solo un clima más de sospecha sobre la culpabilidad de la dictadura, sino además prueban que el régimen tenía gran interés en su muerte.

Sus dotes:

—    Oswaldo Payá había sido nominado en dos o tres ocasiones al Premio Nobel de la Paz, y existía la probabilidad, muy objetiva, de que en el próximo evento se le otorgara este importantísimo galardón. Esto es conocido, se ha dicho ya públicamente y, de hecho, resultaría casi catastrófico para los Castro, puesto que en la arena internacional la disidencia cubana ganaría más relevancia y poder de convocatoria.

—    Payá no solo tenía un alto prestigio en la disidencia interna, sino que era uno de las figuras más reconocidas de la oposición cubana a nivel mundial.


—    Payá, además de ser un católico probado (y de pura cepa, como diría un español), era un líder carismático, de inteligencia política y de alta sensibilidad social para darse cuenta de lo que necesitaba realmente el pueblo. Era asimismo una persona de visión larga, de presente-futuro, que ya tenía una brillante trayectoria de audacia con su palabra y su Proyecto Varela.

—    Payá había sido reconocido por gobiernos, instituciones y líderes mundiales en los más altos términos de confianza y de admiración. Lo que también lo convertía en un candidato perfecto para ser uno de los grandes estadistas de la futura democracia en Cuba.

El accidente:

—    Es dado por seguro que Payá y sus tres amigos (Harold Cepero, el sueco Aron Modig y el español Ángel Carromero) realizaban ese viaje al oriente de Cuba para investigar cuál era la verdad sobre el brote de cólera en esa región de Bayamo y Manzanillo (el cólera se presenta como epidemia donde existen condiciones sanitarias deficientes, hacinamiento, guerra e inanición, y se propaga con mucha rapidez). Realmente, al gobierno no le conviene que se sepa que no han podido controlar el cólera por obvias razones.

—    Los seguidores de Payá y los familiares han confirmado de que el automóvil fue embestido por otro vehículo. Se sabe de llamadas telefónicas que hicieron durante el viaje tanto Aron Modig como Ángel Carromero a amistades en Suecia y España respectivamente y en las que informaban que estaban siendo perseguidos.

—    “El mércoles [25 de julio] la esposa de Payá, Ofelia Acevedo, dijo a El Nuevo Herald que ella, su hija Rosa María y su hijo Oswaldo manejan testimonios que indican que el accidente fue causado por otro vehículo que golpeó en repetidas ocasiones el auto de Carromero y lo obligó a salirse de la carretera” (citado de El Nuevo Herald digital, 26 de julio de 2012).

—    Cuando se aprecian en una foto de Facebook los golpes del auto, se puede ver que la mayor colisión está localizada en la puerta trasera del lado del chofer. Esa parte del auto queda siempre hacia la carretera, por tanto es totalmente factible que haya sido otro vehículo el que aboyó el auto. No es creíble que un carro, aun cuando pierda el control, choque de costado contra un árbol.

—    “Mi esposo había sido amenazado de muerte muchas veces por agentes de la Seguridad del Estado”, explicó Ofelia Acevedo en entrevista telefónica con El Nuevo Herald [Tomado de El Nuevo Herald, 26 de julio de 2012]. 

Muchos elementos más aparecerán y seguirán apuntando a que Payá y sus tres amigos resultarían no solo indeseables, sino además muy contraproducentes para el régimen si lograban investigar lo que realmente estaba sucediendo con el cólera en esa región de la Isla y darlo a la publicidad internacional. Pero el gobierno y sus acólitos en el extranjero, por supuesto, lo continuarán negando. Y será posiblemente un caso más que quedará en la oscuridad o, quizás, para definirse en un futuro. Todos estos entresijos de arbitrariedad, confusiones y secretismo conforman un conjunto de pruebas de que, cuando las cosas no se dan de una manera transparente, es porque se oculta algo muy importante. Y si se esconde algo muy importante (el desenlace de la muerte, cómo murió y por qué murió Oswaldo Payá) es debido a que el ocultista (en este caso el gobierno) no está lejos de ser la causa, de haberla propiciado o de no haber podido controlar las acciones del ejecutor, de quien o quienes se les fue la mano.

Después de lo sucedido, la actitud del gobierno ha sido indecorosa; hasta el momento ha sido la de restarle importancia al caso y permitir la burla y el atropello verbal sobre la familia de Payá y sobre él mismo. Una prueba más de que la dictadura no se va a detener ante nada; que no va a admitir nunca un diálogo verdadero con el pueblo ni con la disidencia; que no va  a permitir la democratización de Cuba; que no le importan en lo más mínimo los disidentes cubanos reconocidos internacionalmente; que ellos (los Castro, sus “históricos” y sus familiares) son los únicos que tienen y tendrán el poder en la Isla. La dictadura se ha caracterizado siempre por una extrema intolerancia hacia todo lo que se le oponga, y no le arredra en lo más mínimo defender sus “conquistas” a sangre y fuego, como lo intentó Gadafi y como lo intenta ahora Bachar al Assad. Este ha sido el lenguaje de sus discursos (de los Castro y de sus “históricos”) durante casi 54 años en el poder. Si se quiere tener una idea de lo letales que son (tanto el Gobierno como sus servidores) en su odio a todos lo que se le oponen, puede consultarse el sitio del Partido Comunista en Facebook, donde se ofende reiteradamente a Payá.

En realidad, esta es una hora importante para la disidencia y para las ansias de libertad y democracia en Cuba. Y lo es porque la opinión pública internacional y los gobiernos que se consideren democráticos, realmente democráticos, tienen que exigirle a esa tiranía totalitaria que cese en sus atropellos. Porque es demasiado el desprestigio en que ha caído; porque es demasiado el desprecio con que ha tratado a su propia gente durante más de cincuenta años; porque no se puede seguir construyendo un camino de odio y revanchas en un pueblo al que han vaciado de alma y de espíritu.

Oswaldo Payá era uno de los activistas más pacíficos y nobles con que contaba la oposición. Pero también resultaba ser uno de los más inteligentes y estaba preparado cultural y espiritualmente para mantenerse incólume, imbatible, ante un régimen de octogenarios intransigentes. Payá ha sido una pérdida inmensa no solo para la disidencia de estos tiempos, sino a muy largo plazo para la futura Cuba que tendrá que venir. Era un ser de seres, un líder indiscutible que podía ayudar mucho a dar un sentido humano (para no decir solo cristiano) a la nueva dimensión democrática que obligadamente tendrá que suceder. Payá era la posibilidad de la verdadera Iglesia Católica, de un sano y esencial sentido católico para tanta gente confundida. Era, en un futuro, la alegría de poder disfrutar una libertad con decencia, con decoro. De seguro hubiera sido un dirigente siempre en la oposición, vigilante ante los desmanes y corrupciones por venir. Habría sido un necesario orientador, y hubiera podido convertirse en la conciencia de una nueva época en Cuba.

Aun cuando estas palabras ya parezcan manidas, en resumidas cuentas y esencialmente son verdades a las que siempre hay que acudir: Me refiero a las viejas frases de “ser ejemplo”, “ser valiente”, “ser un verdadero creyente no solo en Dios y en su Iglesia, sino también en la fe de un hombre que quería el bien para su país”. Repito, tal vez su muerte rinda, a partir de ahora, frutos de libertad, de protesta, de reconocimiento internacional, y abra la puerta, a corto o largo plazo, de una definitiva y pacífica primavera cubana.

Que en paz descanses amigo, hermano; que estés con Dios, con el verdadero Dios de los humildes, de los que sufren las atrocidades de las dictaduras; que Dios (tu Dios y el de todos los hombres de buena voluntad en este mundo) al fin escuche tu voz, al fin se conmueva y traiga de una vez y para siempre amor, justicia y libertad a Cuba. Así sea.

Comentarios (9)
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Comentario:
  • Alvaro Herrera  - especulaciones que perjudican la memoria de Payá
    Señor Manuel Gayol, le anticipo que soy demócrata, liberal y antitotalitario. Dicho esto le pregunto con respeto: ¿quien le dijo que sus especulaciones y redacción oscura, donde hay mucho menos de realismo que en los informes oficiales, benefician la causa por la democracia? Sus disparatadas disquisiciones solo se justifican si considera que los lectores somos estúpidos, con lo cual nos falta al respeto. ¿que es esto de que "No es creíble que un carro, aun cuando pierda el control, choque de costado contra un árbol? A usted los deseos de que Payá haya sido victima de un asesinato lo han dejado sin neuronas evidentemente. Por dios, usted y los que como usted ven la conspiración gubernamental en la muerte de Payá lo único que hacen es quitar peso a la irresponsabilidad del chofer. A este bien intencionado caballero, le debemos el deceso de una de los lideres más prominente de la escasa disidencia interna cubana. Que pague. Y dejese de paparruyadas con especulaciones marcianas, que los hechos son los hechos y lo único que hacemos es tirarno mi***a encima cada vez que decimos tamañas tonterías. La divisa principal de nuestra lucha es la verdad. La familia tiene el derecho a creer lo que quiera pero el resto debemos ser sensatos y aceptar que el destino juega malas pasadas. Cállese.
  • el arbol invisible
    A todas estas, no he visto una sola foto del famoso arbol con el auto incrustado en el... es el arbol invisible!
  • mili
    Lo increíble es que un chofer entre a un campo de grava a 120 kilómetros por hora, como asegura la policía cubana, y al poco rato frene en seco. Solo puede explicarse algo así como parte de una persecución…
    Por otra parte, si no fue más que un accidente y ya la policía expuso sus conclusiones en una nota oficial, por qué mantienen incomunicados a los muchachos? Quien nada debe nada teme!

    Creerán estos cubanos que los españoles somos estúpidos???
  • Camilo Ciuenfuegos
    "Cállese"? Mira Alvaro, vas a tener que tomar tus clases de enredo y despiste fuera de Cuba, aqui no se calla nadie.
  • Manolo Silva  - Corderito. Corderito, se te salio el rabito de lob
    Sr. Herrera: ?

    Casi me tenia convencido de su objetividad, su analisis imparcial y justo, su deseo de defender la verdad aunque esta no nos guste y aceptar estoicamente las derrotas imprevistas e inevitables.

    Pero, .............. al final, Ud. se ensucio de la mi**a que dice que a veces nos tiramos encima. "Callese". Secamente, autoritariamente, totalitariamente, como dicen los oficiales de los organos represivos cubanos. "Callese". Que los unicos que tenemos la verdad absoluta y relativa, pasada, presente y futura somos nosotros. "Callese" que lo que paso es lo que nosotros decimos que paso y no nos pueden contradecir. "Callese". Que le puede pasar lo mismo que a Paya y a Harold Cepero por no callarse la boca a tiempo.

    Nada, se le salio el rabito por debajo de la sallita al corderito.
  • Jesús Hernández C.  - La Puerta de las Especulaciones
    Muchas gracias, Manolo. Es un artíc**o escrito con el corazón, con sospechas basadas, sólidamente, en el historial de la dictadura. Efectivamente, con su secretismo, el régimen ha abierto las puertas a las especulaciones. Tú y todos, tenemos derecho a sospechar. Después de todo, no ha habido en la geografía cubana, mayores especulaciones que las que han aparecido durante los últimos 53 años en los medios oficialistas cubanos (periódicos, radio, televisión, internet) y hasta en cierta literatura y ciertas artes, así como en los discursos de los líderes de la dictadura. Siempre habrá miñones del régimen, disfrazados de demócratas, intentando acallar las opiniones críticas en los foros de Internet. Ellos han descubierto poco a poco que en la red no es posible emitir amenazas de muerte, con se las hicieron a Payá durante mucho tiempo, ni presidentes de comités a los cuales utilizar, ni capacidad para censurar, como hacen dentro de Cuba. Eso los mata de rabia.
  • MARCO NAVARRO
    ...........................Señor Alvaro Herrera su comentario demuestra la clase de demócrata,liberal y antitotalitario que es .Porque mejor no, se quita esa careta que a nadie engaña con su frase de inicio Usted demuestra la clase de basura que es, un simple servil de el gobierno cubano tratando de confundir a los verdaderos democratas.Aqui no esta en Cuba Aprenda a RESPETAR la opinión ajena Si quiere callar a alguien cállese usted Yo por mi parte si creo que este régimen cubano es capáz de los metodos mas crueles con tal de permanecer en el poder -------CON ESTA CLASE DE DEMOCRATAS QUIEN NECESITA A FIDEL-----´¨¨¨¨¨(Señor Manuel Gayol, le anticipo que soy demócrata, liberal y antitotalitario. Dicho esto le pregunto con respeto:)DONDE DEJASTE EL RSPETO
  • Jose Luis Borja  - La desesperacion de una dictadura
    Manuel, este es un excelente artic**o que se distingue por su sobriedad y al mismo tiempo su elocuencia. A la dictadura de los Castro se le acabo las coartadas.

    Ingenuos son aquellos que ( como este senor que te manda a callar, y cuyo nombre no vale la pena mencionar), le hacen el juego a estos aspirantes a estadistas que mas bien se parecen a aprendices brujos .

    Pero recordemos que la violencia es el arma de los debiles y el insulto la expresion de su impotencia. Descalificar al mensajero siempre fue la tactica de Lenin.

    Nada crece en la oscuridad, y menos la verdad. Fallecio Oswaldo Paya, pero no fallecieron sus ideas.
  • fulano
    Tenebrosa dictadura... cuanto miedo y cuanta ignominia a su alrededor, cuanta mentira...
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