El castrismo tiene dos maneras seguras, expeditas, de ahorcarse. Una es poner el cable de fibra óptica, tendido desde Venezuela, al servicio del pueblo cubano (libre acceso a Internet). Otra es implementar la reforma migratoria, tantas veces pospuesta, para beneficio de todos los ciudadanos de la Isla. De llevarse a vías de hecho cualquiera de las dos, el régimen totalitario, tal y como se le conoce actualmente, se hundiría casi inmediatamente.
Precisamente por eso los medios de prensa, las redes sociales, los cubanólogos de ambas orillas, los cubanos de a pie, llevan más de un año rompiéndose la cabeza en torno a ambas circunstancias. ¿Dónde se metió el cable de fibra óptica? ¿Para cuándo la famosa reforma migratoria, y hasta qué punto será inclusiva? Precisamente porque el régimen está obligado a hacer magia negra para venderle a la opinión pública Internet sin Internet, reforma migratoria sin reforma migratoria. Está obligado dilatar en el tiempo dos decisiones que son como guillotinas sobre su cuello de grulla.Claro que las buenas noticias suelen llegar al final de la película. Y por supuesto, cuando se trata de películas con final feliz. En la película del castrismo tardío --en la comedia más exactamente-- Internet y la libertad de movimiento (de entrar a, y salir del, país en que se nació, derecho elemental de cualquier ciudadano en el mundo) matan al malo. Y el malo, por supuesto, se debate y patalea, empeñado en no dejarse matar. Es lo que está pasando ahora mismo.
El castrismo vive atrapado en una red de la que no hay salida. Quiere que le levanten el embargo, pero a cambio debe abrir espacios que, eventualmente, significarán el fin de la dictadura. Intuye que sin acceso generalizado a las tecnologías de la comunicación e Internet no hay mañana para la economía cubana, pero al unísono comprende que la democratización de las comunicaciones y el movimiento implica, al corto o mediano plazo, la democratización de la política y la sociedad en Cuba. Ni se peina ni se hace papelillos. No quiere ver la película, y que nadie le cuente el final.
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Aunque creo hay una tercera opción, y es por la que pienso la dictadura de los Castro se va a decidir: la de acabar de tirarse por la calle del medio, arriesgándose a que Hugo Chávez siga vivo y gane las elecciones, y así decir que no hay ni reforma migratoria ni Internet para la población, y aqui solo hay y habrá lo que nos da la gana a nosotros, y punto.
Lo de Chávez hace tiempo que me pinta una farsa, un sainete, un vodevil. Todavía estoy por ver que sea verdad, una prueba concreta, irrefutable, de que el hombre ha tenido y tiene un cáncer fulminante. Puede ser, lo más probable de que ha tenido algo, alguna enfermedad, digamos, pero que a la misma la han convertido en toda una historia que va de cierto corte trágico a un resurgimiento épico, en el que ese líder bemboncito, con indiscutible carisma para la vulgaridad, se alza con una victoria sobre su propia contradictoria naturaleza biológica. Entonces se econvertiría en un elegido de Dios, porque fue curado milagrosamente, además de por su afán de vivir para servirle a la Patria. Estoy por ver que alguien demuestre las pruebas concretas, una placa de rayos X, una placa de MRI, etc. en las que se vea el tipo de cáncer. Este ha sido el mayor secreto de Estado que ha guardado Venezuela y el Gobierno cubano desde hace muchos tiempo...
Y es porque hay que asegurar a toda costa, y a todo costo, las elecciones presidenciales de octubre, y no tener que ir así a una barbarie bélica, para no perder el poder, en caso de perder las elecciones. Barbarie que le podría costar a Venezuela y a Cuba un enorme poroblema internacional.
Independientemente de que también pienso de que hay millones de tarados que van a votar por él. Si Chávez sale presidente nuevamente, el Gobierno cubano no tiene que hacer mingún cambio más, ni más supuestas reformas, y podrá seguir viviendo parasitariamente de los venezolanos por los siglos de los siglos, que es como decir: hasta "cuando la rana críe pelos".
Por eso, en todo este barullo político, el teatro es la característica clave para ganar el tiempo posible en el que los opositores y enemigos se desgasten y que muchos lleguen a admitir la convicción de que "ellos" (los Castro y los Chávez, y sus adláteres históricos) están en este mundo para quedarse y hacer su propia historia cuatreril. Recuerden que Insulsa en de la OEA está convencido ya de que Fidel Castro es un gobernante de prestigio por el tiempo que se ha logrado mantener en el poder enfrentando el "bloqueo".
Pero si de verdad Hugo Chávez esta gravemente enfermo, que puede suceder no ya de un susodicho cáncer, sino de una di****a mental, entonces sí que el Alba y todas estas nuevas revolucioncillas inventadas en América Latina se van a hacer agua entre los dedos.
El problema es que todos estos procesos históricos, como los de Cuba, Venezuela et al, a veces son lentos, lentísimos, según así haya sido el pueblo que los soportó. Pero desde una perspectiva macrohistórica van a pasar, y después vendrán los mitos aberrantes, y las camisetas o pulóveres con las fotos de toda esta gente, con el puño alzado, como reivindicando a los pobres, pero en definitiva quedarán en eso, en objetos comercializables, para enriquecer a determinados empresarios. .
Lo trágico de todo, la gran lástima, psicológica y existencial, es el tiempo que duraron, o están durando, la miseria de vida y de alma que causaron, las pérdidas de vida que ocasionaron y la falta de progreso, o de desarrollo, o de mejor vida, o de al menos vivr la vida un poco más libremente, que le ocasionaron a millones de personas.
En fin, estos gobiernos solo quedarán para crear un gran ruido en el mundo, que será esa gran trompetilla histórica que le tirarán cada uno de sus propios pueblos.
Gracias, Añel, por tu lucidez, y un abrazo, Manuel