En la introducción a Apocalipsis: La Resurrección digo que El Personaje, de hierro fundido, es el ancla que nos impide zarpar. Con algunos amigos he hablado sobre El Personaje. Alguno ha insistido en que lo defina (a veces ni yo mismo tengo muy claro cuáles son sus señas de identidad fundamentales).
En cualquier caso, a continuación, para los interesados, un breve esbozo del Personaje –un intento más bien, y muy incompleto--, peso muerto directamente implicado en la infelicidad de casi todo el mundo.Algunas señas de identidad del Personaje
―El Personaje vive concentrado, consciente o inconscientemente, en representar un papel (y esto esencialmente lo definiría). De manera que le interesa menos disfrutar el momento, su momento, que cómo ese momento es percibido por los demás.
―El Personaje se cree importante.
―El Personaje siempre tiene algo que decir.
―El Personaje siempre tiene un pero en la punta de la lengua.
―El Personaje es rehén de su necesidad de ser reconocido, escuchado, “tenido en cuenta”.
―El Personaje, secuestrado por la tradición, suele despreciar a las mujeres. Mantiene a la suya, si la tuviera, en segundo plano. A veces lo hace públicamente, escandalosamente, otras se cuida de dejarlo entrever. Pero siempre menosprecia la sensibilidad femenina, esa “irracional debilidad” que lo exaspera en el día a día.
―El Personaje cree que la comunicación en el amor lo ridiculiza. Mas decía Krishnamurti:
“Amor significa que no hay separación, ni dominio, ni actividad egocéntrica. Para descubrir lo que es amor, uno debe negar todo eso”.
En resumen
Si usted no se saca El Personaje de encima, está perdido. Pura caricatura revestida de solemnidad, aunque ni siquiera se dé por enterado.
Algunos, excepcionalmente, viven sin El Personaje a cuestas con absoluta naturalidad. Muy minoritarios, usted puede reconocerlos porque casi siempre sonríen y no dan demasiada importancia a lo accesorio de la vida, que es casi todo. Yo no sonrío más porque tengo cuentas pendientes con el dentista, que si no…
Comentarios (8)
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2012-02-29 10:41:40 | CallejasExcelente artic**o! Y como abundan los personajes en el medio artístico y literario. He estado mirando a muchos llevar esa cruz. Es la razón de por que a veces vemos que las cosas no fluir como debieran ser, asi de simples y naturales. Un elemento que caricaturiza a El Personaje es la excesiva connotación por el "ego curricular".
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2012-02-29 11:08:57 | Armando AñelSí, lo del curríc**o es muy cómico. Lamentablemente el humor latente en un curríc**o extenso sólo está al alcance de una minoría.
Cierta vez uno de estos personajes se me acercó alborozado (en el Centro Cultural Español si mal no recuerdo), agitando su último libro publicado, hablando de él sin parar. Evidentemente quería que le solicitara el libro y escribiera algo sobre él, pero no se atrevía a pedírmelo. La soberbia propia del Personaje se lo impedía (de esto sólo me di cuenta después, porque si no tal vez yo mismo se lo habría propuesto). En este sentido, el hecho de que un curríc**o no necesite ser reseñado y, sin embargo, el personaje puede agitarlo infinitamente, reprresenta una coartada perfecta para su vanidad. El curríc**o es muy utilitario para el ego y, como ya sabemos, su extensión suele ser inversamente proporcional al talento de su dueño.
Gracias amigo
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2012-03-02 20:04:05 | Inocenteme gustaría comprar el libro , me encanta leer las biografías hechas por el mismo protagonista , yo creo que a eso le llaman autobiografía , no?.
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2012-03-02 20:41:23 | AnonimoCuanta pobresa de espiritud en este texto... Una verdadera pena, ya no tienen de que escribir y ahora se dedican a descaracterizar a la gente que vale.
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2012-03-02 23:05:25 | AnonimoNo aparece el nombre; pero debe ser una gente buena, porque de los malos no se habla... Pues ellos hablan por si solos.
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2012-03-02 23:35:36 | Armando AñelDisculpen si no me hice entender. “El Personaje” no se refiere a nadie en particular, sino a una pose en general. Todos hemos llevado, o llevamos, al Personaje a cuestas. El Personaje es la fachada, la necesidad de representar, de aparentar, que sabotea el placer de ser, la autenticidad.
Un primer gran paso para liberarnos del Personaje consiste en saber que lo “actuamos” casi permanentemente, que estamos actuando una película en lugar de vivir una vida. Una vez que sabemos eso estamos en camino de liberarnos del Personaje por lo menos parcialmente.
El libro se puede comprar dando clic sobre el título subrayado en azul. Muchas gracias
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