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Armando Añel: Por qué los cubanos no se rebelan

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Vuelve a ponerse de moda por estos días, en Internet, la vieja pregunta de por qué la sociedad cubana, más allá de las excepciones disidentes, no se opone abiertamente al castrismo, o se mantiene al margen velando únicamente por sus intereses inmediatos. Tema tan manoseado que resulta sorprendente que algunos a estas alturas se atrevan a abordarlo como una novedad. Cabe retomarlo sin embargo, dado que su importancia resulta incontestable.

En Neo Club Press y otros medios donde he participado se ha debatido exhaustivamente el tema. Haciéndose hincapié en que la represión y el control estatal sobre la información y las instituciones no son los únicos motivos por los cuales la población cubana no se rebela. Tan lejos como en 2009, en la primera versión del blog Cuba Inglesa (en Cubaencuentro), un excelente artículo de Joaquín Gálvez, La solución frente a la fatiga, abordaba el asunto. Yo mismo en el Diario las Américas, entre los años 2008 y 2009, publiqué numerosos trabajos sobre el tema.

A principios de 2011, Ángel Velázquez Callejas, en este mismo diario, abordaba originalmente la problemática en su artículo Cuba y el miedo a la libertad. A manera de continuación, escribí el texto Simplificación y miedo en Cuba: Hacia el salto interior, donde se especula sobre si el miedo a la responsabilidad individual está en el fondo de la abulia sociopolítica en la Isla. Porque no basta con advertir el problema, hace falta además hurgar en sus raíces, en sus causas. Como han hecho tantos periodistas y analistas cubanos en los últimos años, antes de que el asunto se pusiera de moda por enésima vez.

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