En el mundo de la política parece que nadie sabe nada con certeza. ¿Cómo yo sé lo que voy a hacer? La promesa es el concepto de la retórica del discurso político. El segundo debate de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos estuvo signado nuevamente por la promesa “yo sé cómo hacerlo”.
Mitt Romney apeló en su defensa a la pragmática de los números, y Obama se adentró en la riposta en base a la perspectiva de la continuidad de los hechos. La objetividad de Romney se queda en números y cifras, la subjetividad de Obama trata de ampliar el discurso y la retórica sobre los mismos argumentos, pero ganando un feeling. Aunque ninguno de los dos candidatos dio pruebas –no pueden darse-- de “yo sé cómo hacerlo”. Nadie sabe cómo hacer las cosas en el futuro. De ahí la importancia retórica del discurso político.Ahora bien, todo parece indicar que Obama encantó mucho mejor al país, a los allí presentes, con su discurso, como ya lo hiciera Romney con su retórica matemática. Obama ganó a Romney en este segundo debate por lo que es la política, un discurso retórico. Obama convenció más al público porque estuvo movilizando la emotividad. Y la gente parece estar cansada de la retórica de los números de Romney. La gente necesita confianza, que se le engañe, y en este aspecto Obama es mejor que Romney, ofrece mejores argumentos.
En este debate de ayer en la Universidad de Hofstra, en Nueva York, vi salir a un Romney desmoralizado por el Comandante en Jefe, y esto puede ser fatal en sus aspiraciones a la Casa Blanca.
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