Según fuentes allegadas al presidente del país sudamericano, Correa habría sugerido al célebre informático que una visita a la embajada ecuatoriana en Londres sería “muy buen recibida” por el canciller Ricardo Patiño.
El propio Patiño declaró hoy en Quito, sin embargo, que fue Assange quien envió una carta a Correa pidiéndole refugio. El ministro aseguró que su gobierno estudia ya la petición.
El fundador de Wikileaks está apostando por evitar una eventual extradición a Suecia, donde la justicia le reclama para ser interrogado por varios delitos sexuales. Assange, de origen australiano, ha agotado todos los recursos ante los tribunales británicos.
“Los más altos funcionarios (de Suecia) me han atacado abiertamente e investigado por delitos políticos en los Estados Unidos de América, un país donde la pena de muerte por dichas ofensas aún está vigente”, apunta un fragmento de la carta de Assange a Correa, y que según las fuentes habría sido escrita a instancias de este último.
El australiano llevaba más de 500 días bajo arresto domiciliario cuando penetró en la embajada ecuatoriana. El Tribunal Supremo del Reino Unido había confirmado el pasado 30 de mayo su extradición, pero su abogada, Dinah Rose, consiguió que la decisión de entregarlo a Suecia se suspendiera por espacio de dos semanas.
La elección de Assange, en todo caso, parece paradójica, dado el clima de presión gubernamental contra el periodismo libre que se vive en Ecuador bajo la presidencia del aliado de Fidel Castro y Hugo Chávez.
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