Un tweet del gobernador de New Jersey la noche del lunes, mientras Sandy golpeaba con fuerza de supertormenta el noreste de Estados Unidos, refleja el estupor general ante un fenómeno que se tendió a subestimar: “Si las condiciones no mejoran para el miércoles firmaré un decreto para reprogramar Halloween”.
Y es que Sandy, también llamada “la tormenta del fin del mundo”, está celebrando su particular Noche de Difuntos sobre las zonas bajas de la costa este. Suman más de una decena los muertos y la fiesta monstruosa de la naturaleza sigue su curso ya en vísperas del miércoles de Halloween.El huracán tocó tierra en la costa de Nueva Jersey, cerca de Atlantic City, alrededor de las 00H00 GMT del martes, confluyendo con un frente frío procedente de Canadá –como habían pronosticado numerosos meteorólogos--, pero desde antes puso a correr a las autoridades.
En ciudades como Boston, New York, Filadelfia, Baltimore y Washington el sistema de transporte público está prácticamente paralizado. El metro de la llamada “capital del mundo” se encuentra inundado. Alrededor de 12.000 vuelos han sido cancelados a lo largo de la costa este de Estados Unidos. Un total de nueve estados han declarado el estado de emergencia.
Sandy no tuvo que disfrazarse para sembrar el terror en vísperas de Halloween, y golpeó con vientos de hasta 140 kilómetros por hora Manhattan y sus alrededores. Las pérdidas generales pueden superar los 10.000 millones de dólares según las primeras estimaciones de las aseguradoras.
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