Al menos 92 personas fallecieron el pasado viernes en la localidad siria de Hula, y más de 30 de ellas eran niños, tras un bombardeo de las fuerzas del régimen de Bashar al Assad denunciado por los observadores de la ONU, desplegados en Siria para controlar el alto el fuego vigente desde el 12 de abril pasado.
El actual alto el fuego no ha sido respetado por el régimen sirio, que con esta última masacre puede haber colmado la paciencia de la comunidad internacional.“Estamos coordinando urgentemente con nuestros aliados una fuerte respuesta internacional, entre ellos el Consejo de Seguridad de la ONU, la Unión Europea (UE) y los órganos de los Derechos Humanos de Naciones Unidas”, apuntó hoy el ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, William Hague.
Hague exigió que “el régimen de Al Assad garantice a la misión de observadores de la ONU un acceso completo e inmediato a Hula y a otras áreas de conflicto en Siria”, y dijo que la prioridad inglesa consiste en atribuir “la responsabilidad absoluta de este horrendo crimen y asegurar rápidamente que los responsables sean identificados y juzgados”.
“Reclamaremos en los próximos días la celebración de una sesión urgente en el Consejo de Seguridad de la ONU”, añadió el funcionario británico.
Tras la matanza, Washington trabajará con sus aliados internacionales para presionar a Assad y sus cómplices, “cuyos regímenes basados en el asesinato y el miedo deben terminar”, aseguró este sábado la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.
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