Los combates entre las fuerzas sirias leales a Bashar al Assad y el Ejército Sirio Libre (ESL) continuaban este miércoles en Alepo, la segunda ciudad en importancia del país y su centro económico, sin que el bando gubernamental consiguiera avanzar sustancialmente en sus posiciones.
Mientras el régimen de Assad asegura haber abatido a 400 supuestos “terroristas” en la batalla por el control de la ciudad, a donde ha enviado gran cantidad de efectivos, las oficinas del partido gobernante, una corte militar y una sede de los Servicios de Seguridad del Estado han sido asaltadas por los insurgentes.Luego de cinco días de cruentos combates, la batalla de Alepo se presenta como “la madre de todas las batallas” en Siria, y es vista por ambos bandos como un hito militar que puede decidir el destino de la guerra civil.
El lunes, las fuerzas rebeldes conquistaron un importante punto estratégico en torno a Alepo, el puesto de control de Anadan, 5 kilómetros al noroeste de la ciudad.
Según Moataz Abdelsalam, investigador del Centro de Estudios Políticos y Estratégicos Al Ahram, Alepo está fundamentalmente habitada por musulmanes suníes y de clase media que en no menor medida “han pasado a unirse a los grupos revolucionarios”.
“Pero decir que la caída del régimen sirio está cerca es casi un sueño, porque éste todavía tiene importantes armas y el apoyo internacional de Irán, Rusia y China”, matizó Abdelsalam.
Entretanto Damasco, que desde mediados de julio había pasado a control del ejército oficialista, fue nuevamente escenario de combates en el barrio de Kafar Suse, donde los rebeldes atacaron con cohetes RPG.
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