La guardia costera japonesa ordenó que los barcos chinos se retiraran del área, pero no recibieron respuesta, afirmó un funcionario militar.
En torno al conflicto, algunos analistas han evocado el fantasma de una guerra comercial entre ambas naciones.
De cualquier manera, los dos países tienen intereses comunes más apremiantes de lo que se cree. “China necesita inversión y tecnología mientras que Japón codicia un mercado como el de los más de mil millones de personas que viven en China”, apunta Rafael Pampillón, director de Análisis Económico del IE Business School y catedrático de la Universidad San Pablo CEU, citado por ABC.
Por lo pronto, disturbios nacionalistas han afectado a fábricas y sedes de empresas niponas en China. Panasonic, Honda, Toyota, Canon y Mazda, entre otras, han decidido paralizar su actividad en el país ante la violencia.
Las islas Diaoyu/Senkaku son cinco islotes de unos 7 kilómetros cuadrados en el Mar de China Oriental, al noreste de Taiwán (que también las reclama como propias, llamándolas islas Tiaoyutai) y al oeste de la isla japonesa de Okinawa.
Las islas fueron ocupadas por Japón durante la I Guerra Sino-Japonesa (1894-1895) y permanecieron en sus manos desde entonces hasta su derrota en la Segunda Guerra Mundial. En 1972 Tokio las retomó --les fueron devueltas por Estados Unidos junto a la propia Okinawa-- bajo la ardiente mirada de Pekín y Taipei.
Se considera que los islotes son ricos en petróleo.
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