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De la nada al todo

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Hay dos formas de estimulación creativa: el placer en el reconocimiento y el placer en la realización. El primero es impulsado por el Ego. El segundo es impulsado por el Ser (la autoestima). Por ejemplo, una cosa es disfrutar cómo los demás perciben tu destreza al bailar, o tu cuerpo al bailar —el placer del reconocimiento—, y otra disfrutar bailando, el hecho de bailar en sí mismo (el placer de la realización).

Por supuesto, hay una diferencia definitiva, decisiva, entre encontrar placer en el reconocimiento y encontrar placer en la realización. Encontrar placer en la realización supone conseguir efectivamente algo, mientras que encontrar placer en el reconocimiento supone esperar por algo… o por alguien. Y ya sabemos que quien espera, desespera. A la desesperación que implica esperar “ser descubierto”, reconocido, la llamamos popularmente “angustia”, “sufrimiento”, “infelicidad”.

Porque desde el mismo momento en que priorizas cómo te perciben las cosas, dejas de disfrutar las cosas. Te conviertes en rehén de lo que las cosas son respecto a ti y dejas de disfrutar lo que las cosas son sencillamente, lo que tú mismo eres sencillamente. Y así, en esta dicotomía te vuelves nada, ni una cosa ni la otra.

Tus sentimientos te confunden cuando crees que no eres suficientemente apreciado. Cuando ves una sombra en cada aparición, un peligro en cada novedad. Y eso pasa porque de una u otra manera te enseñaron, desde pequeño, que el mundo gira alrededor de ti, y ahora, cuando eso no sucede —porque efectivamente algo así nunca sucederá—, crees que el mundo se te echa encima, apocalíptico. Pero tú formas parte del mundo, por eso el mundo no puede girar alrededor de ti ni tampoco aplastarte: Tú giras con el mundo.

Nada te traiciona porque eres todas las cosas. Nada te desprecia porque formas parte de todo. No eres el preferido ni el repudiado, sino parte íntegra e imprescindible de la transformación en la creación y el descubrimiento. Así, cuando te reconozcas como parte del movimiento y no del fin, de una expedición hacia el descubrimiento y no el descubrimiento mismo, dejarás de sufrir, dejarás de esperar “ser descubierto”.

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