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El ridículo intento de deslegitimar la Constitución de 1940

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En los medios oficialistas se ha destacado en los últimos días el hecho de que, a diferencia de la Constitución de 1940, la actual sí será sometida a Referendo Popular.

Dejan así de lado el que en la elaboración de la misma participaron todas las fuerzas políticas de la época, sin exclusiones de ningún tipo, y ahora solo lo hace una: el partido castrista, o PCC.

Comunistas, conservadores, los liberales de Machado no hacía siete años bajados del poder dictatorial, nacionalistas y ojalateros, autoritarios y demócratas, civilistas y militaristas, agraristas y representantes de los hacendados, o grandes azucareros, sindicalistas y empresarios… nombres como Blas Roca o Juan Marinello, pero también Jorge Mañach o Carlos Prío, todos sin excepción formaron parte de aquella histórica Asamblea Constituyente.

Dejan también de lado que la Constitución del 40, a diferencia de esta del 18, no se elaboró en las sombras, si no que fue consensuada en sesiones públicas que transmitía la radio y reproducía la prensa escrita. Radio y prensa escrita que no estaban controladas por un partido, y en que gracias a la amplia gama de dichos medios, y a su carácter plural, podía siempre el ciudadano simple encontrar el medio dónde verter sus opiniones, y hacer su propuesta en plena libertad, con la certeza de que sería escuchado o leído.

Que los constituyentes, entre quienes estaban las más altas mentes político-sociales de la Nación, no los más flexibles espinazos, fueron elegidos directamente por el pueblo, y que constantemente recibían propuestas de las bases de las más variadas y legales organizaciones políticas, sociales, civiles y culturales. Propuestas que dichos constituyentes se ocupaban de presentar diariamente a la Asamblea, para que fueran valoradas y discutidas.

Estas, en fin, son las razones de por qué no hubo necesidad de presentar la Constitución del 40 a Referendo:La Constituyente no excluyó a ninguna fuerza política o social; fue electa directamente por el pueblo; y sus sesiones más que públicas estuvieron bajo el más estricto control popular.

No era necesario someter a Referendo, a diferencia de ahora, en que se ha excluido a todos menos los castristas más genuflexos, en que el pueblo no eligió a los constituyentes, sino que estos fueron cooptados por la cúpula del Consejo de Estado, y en que las sesiones se han llevado adelante en el más absoluto secreto.

Por cierto, el que a partir de agosto se discuta públicamente la propuesta de nueva Constitución no cambia nada: Serán esas discusiones cuidadosamente vigiladas. Para eso, compañeros, tenemos a nuestra eficiente y bien pagada Seguridad del Estado; que de seguro no dejará de mandar a algunos de sus agentes, o de sus informantes, para que estén muy visibles en los “debates”.

Lo único que cabe hacerse ante la ilegítima Constitución de 2018 es manifestarlo en las urnas el día del referendo: Votando NO.