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La fórmula israelí

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La idea central del Sionismo es el deseo y derecho de los judíos a regresar a sus tierras ancestrales, vivirlas y defenderlas. Los fundadores del restablecimiento del Estado de Israel fueron los primeros sionistas, seguidores de Theodore Herzl y otros, como él, que concluyeron que, pese al desarrollo económico-social y cultural alcanzado por Europa, casos como el Dreyfus demostraban que nunca serían aceptados como iguales en la sociedad europea; al igual que hoy se les unen en suerte negros, árabes e iberoamericanos. La crueldad con que trataron a los judíos antes y durante la Segunda Guerra Mundial superó el presente, dentro de la ley moderna no exenta de inevitables ilegales excesos.

Los pioneros judíos llegaron al entonces parte del inmenso imperio otomano, área ocupada, sin denominación, nombre propio o definición política, social ni cultural. Nunca fue país, sino territorio bajo los otomanos donde coexistían musulmanes, judíos y cristianos.

Los otomanos acogieron en sus dominios desde el siglo XV, con excelentes resultados, a los judíos perseguidos por la Inquisición Española. No rechazaron a los nuevos inmigrantes, portadores, más que de riqueza material, de conocimientos e ideas filosóficas progresistas en su tiempo. Con esas herramientas civilizarían una región muy agreste y escasamente habitada.

Inevitablemente les fue útil organizar el naciente estado desde finales del siglo XIX, bajo los preceptos socialistas aprendidos en Europa bajo los cuales se refundó Israel cuando desapareció la ocupación inglesa, sucesora del Imperio Otomano.

A principios del siglo XX prevalecían en Europa varias corrientes filosóficas socialistas. A la cabeza, la Democracia Cristiana, brazo político de la Doctrina Social de la Iglesia, fundada alrededor de 1870 como respuesta política al Liberalismo. Le siguen el Marxismo, desde 1883 y la Social Democracia Alemana desde 1890.

El sistema político israelí es fluido. El Knesset (parlamento) siempre ha incluido una gran cantidad de facciones representadas y, debido al flexible sistema de elección requerido para un escaño en que un partido gana la posibilidad de estar representado en el Knesset, el procedimiento no puede ser más democrático y flexible, variando durante los años.

Están representados todos los sectores de la sociedad: judíos, musulmanes, cristianos drusos y otros con 34 partidos políticos que ocupan 120 escaños de acuerdo con el número de representantes elegidos de manera directa y secreta por sus electores. Lo causa el bajo umbral de elección requerido para un escaño: 1% de los votos (1949-1992), 1.5% (1992-2003), 2% (2003-2014) y 3.25% desde 2015. Ejemplo: en las elecciones del 2015, 10 partidos o alianzas perdieron los escaños por falta del apoyo de los votantes y otros 5 partidos, ganaron esos 10 escaños perdidos por los que perdieron el favor del pueblo. El umbral bajo, en combinación con el sistema nacional de listas de partidos, hace que sea casi imposible que un solo partido gane los 61 escaños necesarios para un gobierno mayoritario.

El Knesset, elige al primer ministro basado en una mayoría parlamentaria fruto de alianzas y convenios entre varias agrupaciones de ideología coincidente.

Desde hace apenas 128 años, emigraron hacia Israel, en proporciones considerables, judíos de todas las regiones del mundo. En muchas de esas regiones habitaban desde hacía más de dos mil. Cada ola trajo diferentes costumbres, maneras de orar, comer, hablar, cantar, danzar, enamorarse, complementarse, ofenderse, quererse y odiarse. Aun así, bajo su único idioma, con las leyes que conocían, la moralidad de su sociedad y la bendición de su único D-os, lograron su sueño milenario.

¿Podría esto compararse con la relación entre sunitas y chiitas?

La ideología socialista ha estado en el poder 44 de los 70 años de re-existencia del Estado de Israel, 29 de ellos, en forma consecutiva. Los liberales (a la europea) promotores del mercado, la propiedad y la gestión privada, han dirigido los destinos del país únicamente por 26 años, y sólo consecutivamente desde el 2009 por Binyamin Netanyahu. Los positivos resultados de la gestión de los conservadores son evidentes.

Desde 1977 a 1983, durante el mandato de Menahem Begin, se inició la geométrica transformación económica, política, social y cultural de Israel al insertarse activamente en el ámbito internacional con muchísimo más que las originales exportaciones de naranjas a Europa.

En Israel, el sistema de salud es mixto. Coexisten la medicina privada para aquellos con suficientes recursos, con un fantástico sistema de medicina para el resto de los mortales que incluye los más avanzados métodos de diagnóstico y tratamiento sustentado mediante una contribución porcentual impositiva .

Respecto a la educación, hay dos sistemas públicos de educación: uno judío y otro árabe. También es muy popular el sistema educacional similar a los chárter de Estados Unidos con escuelas con mayoría judía, musulmana o cristiana de acuerdo con la decisión de los padres de los estudiantes. Todas son subvencionadas por el estado israelí.

Todo esto, con enemigos internos y externos que, desde siempre y en la actualidad, emplean todos los métodos a su alcance para abortar el proyecto sionista. Yo creo que han hecho bastante, y esto es sólo el comienzo. Si algún día se logra la paz, el límite es infinito. ¿A Ud. no le parece? A mí, sí.

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