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Para el castrismo, con amor

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Arribarán a México unos 6000 médicos cubanos

Cuando a finales del año pasado el portal noticioso Cubanet.org dio a conocer en exclusiva que el Gobierno izquierdista mexicano importaría médicos cubanos, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que eso era una “volada”; no llegarían galenos cubanos al país azteca, afirmó. Hoy, sabemos que aquel aviso se ha convertido en realidad: en septiembre deben arribar a México los primeros de un estimado de  6000 médicos de la Isla para “cumplir misiones humanitarias” que, como bien sabemos, en realidad significan la venta de mano de obra esclava.

Doy fe de que en la Ciudad de México (CDMX) existe un sistema de asistencia médica que ya quisiera el cubano.

En prácticamente cualquier esquina de aquella ciudad es posible hallar un doctor que te atienda por 30 pesos (1.75 USD), vinculado con una farmacia de genéricos que ofrece los medicamentos a precios asequibles.

Aun con sus pifias, las clínicas del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) y del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) resultan eficientes y, dicho sea de paso, proporcionan sin costo adicional —para no decir gratis— los medicamentos recetados y los estudios de laboratorio y otros que fueren necesarios.

Sana envidia proporciona al cubano domiciliado en CMDX, constatar que la mayoría de las clínicas y hospitales tanto del IMSS como del ISSSTE son muy superiores, por largo tramo, a los que resultarían “lo máximo” en Cuba —si exceptuamos los destinados a extranjeros y altos dirigentes del régimen.

Este servidor fue paciente de la Clínica 9 y de los hospitales 1 y 2 del IMSS, y estos, igual en instalaciones que en atención o en  control de modo general, resultaban varias veces superiores a los de la Isla.

Como yo era trabajador independiente, la cuota que pagaba anualmente era perfectamente alcanzable, y aun me otorgaba el derecho a registrar a los familiares que en aquella ciudad tuviese. Y ningún Gobierno se pasaba la vida echándomelo en cara.

En la República Mexicana se registra además el Seguro Popular, que se encarga, en sentido general, de beneficiar a los ciudadanos que no están afiliados al IMSS o al ISSSTE.

En la CDMX asimismo existe una red de Centros de Salud que tampoco cobra a los pacientes de su jurisdicción; o en ciertos casos reclaman una cuota simbólica, como puede ser 12 pesos mexicanos (0.60 USD).

También se hallan en la capital azteca los servicios de la Secretaría de Salud, que incluye centros hospitalarios de índole diversa así como diferentes institutos de especialidades médicas.

Todo lo anterior, aparte de la medicina privada.

En los 7 meses que lleva en el poder, el Gobierno de López obrador, para cumplir con su programa de austeridad, ha despedido a más de 9 mil trabajadores de la salud de diferentes condiciones.

Por otra parte, no pocos doctores y técnicos en general del IMSS y el ISSSTE han venido quejándose de bajos salarios en los últimos años.

Así, ¿cómo será posible que México importe 6000 médicos cubanos, cuando el alquiler mensual de cada uno se halla, según el país a que asistan y la especialidad del doctor, en el rango de los 1500 USD a 3000 USD — si bien el galeno recibe, del Gobierno de su país, a lo sumo el 30% de esta cifra?

Según el parte, los médicos cubanos que arribarán a México el próximo septiembre, realizarán sus labores en el estado de Morelos.

Morelos se encuentra en el centro del país, pero aun así, la frontera con Estados Unidos, para personas desesperadas, se halla cerquita. De manera que ahora, con más razón, les serán retirados a estos profesionales de la salud, pasaporte, Carnet de Identidad y todo lo demás que habitualmente deben entregar a las autoridades castristas en el sitio al que lleguen a “cumplir una misión”.

Resulta curioso que la necesidad de médicos cubanos en México haya surgido luego de que Brasil, atendiendo a contrataciones “ilógicas”, haya prescindido de los 9000 que trabajaban en aquellas tierras, lo cual ha representado una notable pérdida económica para el régimen de la Isla.

¿No será este el primer regalito de Andrés Manuel López Obrador para el castrismo, con amor?

No debemos olvidar que el flamante Presidente mexicano tiene, en lo más alto de su altar, al “Comandante Castro”.

Asimismo, consideremos que los comunistas suelen ser entre sí amigos fieles. ¿O si no, cómo explicar que una nación del tamaño y la importancia de México hasta hoy sea una de las pocas en el mundo —dictaduras incluidas— que no ha condenado a un régimen asesino como el existente en Venezuela?

¿No habrá comenzado a brotarle ya, como tantos han vaticinado, la babita castrista al Presidente mexicano? ¿O lo que es lo mismo: ha comenzado a mostrar la ponzoña comunista?

Sí, a lo largo de la historia queda demostrado que los comunistas son fieles carnales, capaces de grandes sacrificios el uno por el otro;  miren si no la sangría que en la economía venezolana ha originado la entrega incondicional de aquella tiranía para la cubana.

Sí, entre ellos son capaces aún de dedicarse comerciales muy lejanos de la realidad. Miren si no cómo Andrés Manuel López Obrador llamara al cantautor cubano Silvio Rodríguez —invitado especial a la toma de posesión del nuevo Presidente mexicano— “embajador de la poesía”. Porque, señoras y señores, si Silvio Rodríguez es poeta, mis cojones son claveles.

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Félix Luis Viera
Félix Luis Viera nació en Santa Clara en 1945. Ha publicado seis poemarios, tres libros de cuentos y cuatro novelas, más la noveleta “Inglaterra Hernández”. Su libro de cuentos “Las llamas en el cielo” es considerado por muchos un clásico del género en su país. En Cuba, recibió en dos ocasiones el Premio de la Crítica. Su novela “Un ciervo herido” —traducida al italiano en 2005— ha recibido una notable acogida de público y crítica. Su más reciente novela, “El corazón del rey”, incursiona en la década de 1960, cuando en Cuba se establecía la llamada revolución socialista. Su poemario “La patria es una naranja” fue merecedor en 2013, en Italia, de uno de los premios “Latina en Versos”. Comenzó su carrera literaria con el poemario “Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia”, Premio David de Poesía en 1976. Desde 1995 reside en la ciudad de México.

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