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Por imperativo categórico: no olvidar

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Hay quienes escriben memorias para preservar ciertos momentos vividos que consideran tan preciados como para compartirlos con un lector generalmente ajeno a los hechos y circunstancias narradas. Y hay otros escritores que se empeñan en el angustioso afán de que no se olviden vivencias que consideran una obligación dar a conocer, movidos por un imperativo categórico.

La imposibilidad de comunicarlas puede desembocar en una amargura que se arrastrará toda una vida, pero esa impotencia puede volverse un grito de rebeldía contra la impunidad.

Las narraciones recogidas en Invisibles triángulos de muerte, de Felipe Lázaro, contienen una recreación de un paraíso perdido, detenido en el tiempo, escritas tratando de mantener la mirada diáfana de un joven que de pronto se quedó sin futuro y tuvo que abandonar su pueblo natal, Güines, en una dolorosa iniciación a la vida, arrancado de sus referencias inmediatas.

https://ebetania.files.wordpress.com/2018/01/invisibles-triacc81ngulos-de-muerte-fl-ebook.pdf

El adulto que las escribe logra en muchos momentos transmitir la magia del deslumbramiento infantil y juvenil, como en El viejo Chon, que conserva todo el asombro del joven que ahora el autor adulto nos entrega, como una coloreada postal que ha guardado con verdadera devoción en algún bolsillo de su memoria.

Otros cuentos del libro también luchan contra el olvido, y se recrean en sus líneas y en las fotos que acompañan la edición: ciertas calles, establecimientos comerciales, escuelas, vecinos, parientes y amigos, aunque, como diría ese verso de Pablo Neruda: “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”, y mucha de esa humanidad se halle desperdigada en el exilio, quizás esté envejeciendo, o incluso muerto, y las calles estén ahora sucias y descuidadas, y en ruinas las edificaciones, y los negocios ya inexistentes, y todo el pueblo carcomido por la desidia, como la historia gráfica de la decadencia. Pero el recuerdo permanece intacto, suspendido en una impronta adánica, porque el adulto escribe desde la mirada intacta del joven que fue.

Pero en esta obra no todo es recreación de las vivencias amables. La faceta combativa del imperativo categórico de “no olvidar” está presente de manera implícita, en algunos casos de forma tan evidente como en Entrevista a una heroína, en la que el diálogo ficcional se convierte en una lección de historia política y social de las casi seis décadas transcurridas desde el inicio de la Revolución (que yo prefiero llamar Involución) de 1959. Es el recuento movido por la indignación del autor ante la ignorancia de las generaciones cubanas actuales —y de la mayor parte del mundo en general— que desconocen los hechos fundacionales y truculentos de más de medio siglo de castrismo.

Invisibles triángulos de muerte es, ante todo, un libro necesario porque la labor llevada a cabo por la Revolución de 1959 tiene en su esencia un propósito más perverso: despojar a una nación de su pasado. Y cuando esta dinámica se lleva a cabo el pueblo va perdiendo su identidad esencial y se convierte en un conglomerado que solo tiene como referencia el Estado opresor que les va inculcando una historia manipulada y con grandes espacios vacíos, con el peligro intrínseco de que la falta del pasado real que formó la nación sea sustituida con la entelequia fabricada por el opresor, lo que significa la pérdida del alma nacional. Y un pueblo sin alma es un pueblo sin futuro, encadenado a un presente detenido, como una muerte prolongada.

Hay que seguir poniendo las cosas en su sitio para destruir los mitos y la perversión como modus operandi del régimen castrista, y es lo que se ha propuesto Felipe Lázaro en sus Invisibles triángulos de muerte.

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Lilliam Moro
(La Habana, 1946). Estudió en el Instituto Pedagógico Makarenko y en la Facultad de Letras y Arte, Universidad de La Habana. En 1965 obtuvo el Primer Premio de Poesía con ‘El extranjero’ en un concurso entre las universidades de la Isla. Perteneció al grupo de escritores de Ediciones El Puente. Ha publicado los poemarios ‘La cara de la guerra’ (Madrid, 1972), ‘Poemas del 42’ (Madrid, 1989), ‘Cuaderno de La Habana’ (Madrid, 2005), ‘Obra poética casi completa’ (Miami, 2013), ‘Contracorriente’, ganador del Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador” (Salamanca, 2017), ‘El silencio y la furia’ (Miami, 2017), ‘Tabla de salvación’ (Madrid, 2018) y ‘Viaje hacia el horror’ (Madrid, 2018). ‘En la boca del lobo’ obtuvo el Premio de Novela “Villanueva del Pardillo” (Madrid, 2004), y fue tema de estudio durante dos cursos en la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla. Su obra ha sido publicada en numerosas antologías y revistas.