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Un prócer de Miami

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El doctor C. Roy Angell (1889-1971) fue uno de los líderes espirituales más importantes de Miami y de la Florida.

La historia de Miami no puede escribirse sin mencionar a este ministro del evangelio que ocupó el cargo de pastor de la Iglesia Bautista Central entre 1936 y 1962, probablemente el más conocido orador sagrado de la Florida en aquella época.

Los sermones del doctor Angell fueron publicados en cinco volúmenes y el contenido de esa obra, así como las ilustraciones que utilizó, pusieron a Miami en el mapa de la Homilética, el arte de la predicación. Le correspondería al reverendo Angell la tarea de atender a miles de feligreses, entre ellos senadores y congresistas como Claude Pepper, entre muchos otros políticos, como alcaldes que dieron forma a Miami, o visitantes al templo como un bautista prominente llamado Harry S. Truman. También demostró poseer una gran visión del futuro de su ciudad adoptiva. De esa visión surgiría Baptist Hospital, que después encabezaría la lista de todo un sistema de hospitales: South Miami, Doctors, Homestead, Mariners y el nuevo West Kendall Baptist.

C. Roy Angell nació en Boone Mill, Virginia en 1889. Se graduó de la histórica Universidad de Richmond, fundada por bautistas y después cursó estudios avanzados en la Universidad de Pennsylvania, el Seminario Teológico Crozier y la Universidad John Hopkins donde obtuvo su doctorado. La más antigua universidad de la Florida, Stetson, fundada por bautistas, le confirió muchos años después un grado de Doctor “honoris causa”. El doctor Angell sirvió como vicepresidente de los bautistas de la Florida y en 1951 pronunció el discurso resumen en la reunión anual de la Convención Bautista del Sur.

Pero la huella más conocida de sus labores no se limitaría a las de un ambiente puramente confesional, pues fundaría una obra de servicio a toda la comunidad, Baptist Hospital, que sería desde sus orígenes una aventura de fe. Al enterarse de que el número de camas disponibles en los hospitales de la región era insuficiente, reunió a un grupo de figuras prominentes para estudiar la situación y entre todos decidieron que la Asociación Bautista de Miami debía hacerse cargo de los aspectos legales.

Surgió un gran benefactor, el hijo de un ministro de la Iglesia Congregacionalista. Me refiero al empresario Arthur Vining Davis, que ofreció el terreno y una apreciable donación de dinero, que se sumó a las recaudaciones de iglesias e individuos. En 1960 se inauguraría el Hospital Bautista de Miami. A través de medio siglo miles y miles de personas serían atendidas en el hospital, el cual serviría de base a todo un sistema de hospitales, uno de los mayores de la Florida y con gran prestigio. Lo que se inició como una aventura de fe se convirtió en una realidad muy visible, mucho más allá de lo que imaginaron sus primeros colaboradores.

Hace poco se publicó el libro A History of Caring for the Community, de Laura Pincus, con Rhondda Edmiston como encargada de su diseño; y con la colaboración editorial de mi buena amiga y colega Arva Moore Parks, la historiadora de Miami. Este texto se convertirá en fuente indispensable para el estudio de la historia de esta ciudad y el Sur de la Florida.

Los que profesamos alguna fe religiosa tenemos tantos defectos como el resto de los seres humanos, pero en este entorno miamense y en todas las geografías del planeta se levantan edificios que nos recuerdan la contribución de las comunidades de fe. Este libro es una demostración de esa realidad.  Nada hecho por los humanos es perfecto, pero la fe sigue moviendo montañas y con esta Navidad a la vuelta de la esquina he decidido ofrecer este testimonio en recordación del Reverendo Doctor C. Roy Angell, que creyó en el mensaje angelical: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, paz y buena voluntad entre los hombres”.

Los creadores de Baptist Hospital, los empleados y voluntarios que trabajan en agencias de cuidado de la salud, las monjitas del Mercy Hospital y de otras instituciones, nos recuerdan visiblemente hasta qué punto la gente con fe sigue siendo, como en el caso del doctor Angell, instrumento de Dios para beneficio de la humanidad.

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